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La evaluación de las medidas no medicamentosas en el tratamiento de la hipertensión no suele basarse en ensayos prospectivos randomizados. En el mejor de los casos, la eficacia se ha apreciado sobre la evolución de la presión arterial y no sobre la morbilidad o la mortalidad. A pesar de esta pobre evaluación, un grupo de expertos (Anaes, agencia nacional de acreditación y de evaluación en sanidad, Francia) propone modificar algunos comportamientos higieno-dietéticos, tanto en prevención primaria de la hipertensión arterial en la población en general, como para reducir la presión arterial límite, así como durante el tratamiento de los hipertensos reconocidos. La Anaes recomienda las medidas siguientes: 1. reducir el aporte de sodio en la alimentación a menos de 6 g de NaCl por día, sobre la base de dos meta-análisis. Según estos meta-análisis, una reducción del aporte de sodio permite disminuir la presión arterial diastólica en 5 mm de Hg en los hipertensos. En Francia, aparte de la sal de mesa añadida, cerca del 70% de la población adulta consume más de 6 g de NaCl. Los principales aportes de sodio provienen del pan, de los embutidos, de las sopas, del queso, de platos preparados y de las pizzas, quiches y pastas saladas. 2. reducir el consumo diario de alcohol a un límite que no sobrepase 25 cl de vino de 12º para un hombre ""medio"" y 15 cl para una mujer o para un hombre de poco peso, o sea, dos vasos y medio y un vaso y medio respectivamente. 3. combatir la obesidad (definida por un índice de masa corporal > 30 kg/m2). En efecto, la obesidad se asocia a una elevación de la presión arterial. 4. ejercer una actividad física. Dos meta-análisis han demostrado que un ejercicio aerobio diario (por ej.: caminar durante 30 a 45 minutos) podría permitir reducir la presión arterial diastólica y sistólica en algunos mm de Hg. Está justificado promover actividades físicas de ocio para hombres de más de 35 años que presenten una hipertensión arterial límite (ausencia de datos para las mujeres jóvenes) CONCLUSION : las medidas no medicamentosas no pueden reemplazar un tratamiento farmacológico en caso de hipertensión persistente, pero no deben ser olvidadas. Los pacientes han de estar informados sobre los factores que pueden contribuir a su hipertensión arterial o aumentar su riesgo cardiovascular.
Palabras claves:
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