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En este artículo los autores hacen una revisión actualizada del tratamiento de la hipertensión arterial (HTA). Señalan que el tratamiento se debe centrar en aquellos fármacos que han demostrado su capacidad para reducir el número de episodios cardiovasculares relacionados con la HTA. Tratamiento no farmacológico: La reducción de peso ha demostrado tener un efecto beneficioso a diferentes niveles, se debe basar en el seguimiento de una dieta equilibrada y en la realización de ejercicio físico aeróbico. También se ha demostrado una clara relación entre un bajo consumo de sal y un mejor control de la presión arterial. En el paciente con HTA de igual forma se debería recomendar disminuir la ingesta de alcohol y de tabaco, este último por ser uno de los principales factores de riesgo cardiovascular. El efecto de la reducción de cafeína no está tan claro. Tratamiento farmacológico: La elección de los distintos fármacos debe ser individualizada con objeto de llevar a cabo un tratamiento integral del riesgo cardiovascular en cada paciente. Diuréticos: Han demostrado ser fármacos eficaces en disminuir tanto la presión arterial como la morbimortalidad cardiovascular. Los más utilizados son las tiazidas, se recomiendan dosis bajas de hidroclorotiazida (12.5-25 mg) para evitar los efectos adversos. La indapamida ha demostrado su eficacia y seguridad en el tratamiento de la HTA. El uso de diuréticos del asa se debe considerar en insuficiencia renal, insuficiencia cardíaca congestiva con retención hidrosalina, en casos de HTA resistente o en combinación con el minoxidilo. La espironolactona es el diurético ahorrador de potasio más utilizado, aporta un importante beneficio en términos de morbimortalidad en pacientes con insuficiencia cardíaca grave. Bloqueadores beta: Son fármacos de elección en pacientes hipertensos con cardiopatía coronaria asociada. Deben evitarse en pacientes con enfermedad obstructiva de las vías respiratorias, con enfermedad vascular periférica y en enfermos diabéticos y con hipertrigliceridemia. Bloqueadores de los canales del calcio: Hace unos años se publicaron varios estudios de casos y controles en los que se observó un incremento de mortalidad por infarto de miocardio asociada con el uso de bloqueadores de los canales del calcio de acción corta. Pero estudios posteriores han demostrado la utilidad de estos fármacos en la reducción de morbimortalidad cardiovascular. Además, amlodipino ha demostrado ser eficaz en disminuir el grosor de la pared de la arteria carótida. Tampoco se han confirmado otros efectos adversos como hemorragia digestiva y cáncer. Inhibidores de la enzima conversiva de la angiotensina (IECA): Diversos estudios han demostrado la eficacia de estos fármacos en el tratamiento de la HTA y un efecto similar al de los diuréticos y bloqueadores beta sobre la morbimortalidad cardiovascular. Actualmente se consideran fármacos de primera línea en el tratamiento de la HTA y además han mostrado beneficios adicionales como la disminución de la hipertrofia ventricular y reducción de la microalbuminuria. Parece que existen diferencias entre los distintos IECA, por lo que se debe prescribir el IECA que para cada situación clínica haya demostrado eficacia en un ensayo clínico. Antagonistas de los receptores de la angiotensina II (ARA II): Han demostrado ser los antihipertensivos mejor tolerados, lo que influye directamente sobre el cumplimiento. Además de reducir la presión arterial, estos fármacos han demostrado reducir la hipertrofia ventricular. Simpaticolíticos de acción central: El fármaco más utilizado es la doxazosina. Aunque presenta efectos adversos, éstos se pueden minimizar utilizando la forma retard. Es de elección en pacientes hipertensos que presentan hipertrofia benigna de próstata. Simpaticolíticos de acción central: La metildopa se utiliza en el tratamiento de la HTA durante el embarazo. La moxinidina y rilmenidina son fármacos de reciente introducción.
Palabras claves:
  • DIURÉTICOS
  • TRATAMIENTO
  • SIMPATICOLÍTICOS
  • HIPERTENSIÓN
  • BLOQUEADORES BETA
  • ARA II
  • IECA

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