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Las cefaleas secundarias se tratan mediante la resolución de la causa que las origina. Las cefaleas tensionales se pueden tratar mediante estrategias no farmacológicas, que incluyen técnicas de relajación, tratamiento del estrés y consejo. Cuando se presentan con una alta frecuencia, se pueden usar antidepresivos, tanto los tricílicos como los más modernos. Los ataques agudos pueden tratarse con analgésicos, administrados solos o en combinación, y durante no más de 2-3 días a la semana para evitar cefaleas por sobre abuso. Se han obtenido mejores resultados con amitriptilina y tratamiento del estrés que con ningún otro tratamiento simple. La cefalea en racimo se puede tratar en prevención a corto plazo con corticoides o ergotamina durante las primeras 2-4 semanas. Episodios de mayor duración suelen requerir prevención durante meses con verapamilo, metisergida o carbonato de litio. La terapia de primera línea en los brotes agudos es oxígeno a 7-12 L/min durante 15 minutos. Una vez instaurado el ataque los únicos tratamientos que se ha mostrado altamente eficaces son sumatriptan subcutáneo, con la dihidroergotamina, el sumatriptan intranasal o la lidocaina intranasal como alternativas. En el caso de la migraña, los pacientes con episodios muy frecuentes, debilitantes, con problemas con la terapia de tratamiento o con síndromes inusuales asociados, son candidatos a la terapia de prevención. La terapia de primera línea para la prevención son betabloqueantes, antidepresivos tricíclicos y anticonvulsivantes. En los ataques agudos, la terapia de primera línea serán los AINEs. Los pacientes que no toleran o fracasan con estos fármacos, son candidatos a un tratamiento más específico para la migraña, destacando los triptanes y la dihidroergotamina. Estos fármacos están contraindicados en enfermedades cardiovasculares, hipertensión y ciertas variantes de la migraña. En los casos agudos, es importante comenzar pronto el tratamiento, mientras el paciente esta en la fase moderada del ataque, puesto que se mejora notablemente tanto la eficacia como la seguridad de estos fármacos. Estas terapias se han de limitar a 2-3 días a la semana para evitar cefaleas asociadas a la medicación. Entre las estrategias no farmacológicas para tratar la migraña podemos citar técnicas de relajación, terapia cognitivo-comportamental, regulación de los patrones de sueño, comidas y ejercicios, evitar estimulantes o evitar los factores desencadenantes.
Palabras claves:
  • ANALGÉSICOS
  • RACIMO
  • TENSIONAL
  • MIGRAÑA
  • CEFALEA

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