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La mayoría de fármacos antihipertensivos reducen la presión sanguínea entre un 10 y un 15 %. La monoterapia es efectiva en el 50 % de los pacientes, aunque habitualmente los pacientes con cifras de presión sanguínea elevada necesitan más de un fármaco. Existen pocos ensayos clínicos comparativo entre los diferentes fármacos antihipertensivos que tengan suficiente poder como para demostrar ventajas de uno sobre el otro. Así, que la elección del tratamiento se debe basar en las características del paciente: enfermedades coexistentes, edad, raza, respuesta anterior al uso de fármacos y efectos adversos. Comparado con placebo los diuréticos y betabloqueantes han demostrado reducir el riesgo de ictus, enfermedad coronaria y mortalidad total por enfermedad cardiovascular en pacientes con hipertensión que no tengan enfermedad coronaria preexistente, diabetes o proteinuria. En un metaanálisis con 26000 pacientes los IECAS, al compararlos con placebo, demostraron reducir el riesgo de ictus, enfermedad coronaria, eventos cardiovasculares, muerte por causas cardiovasculares y muerte por cualquier causa. Los antagonistas de los canales del calcio comparados con placebo han demostrado reducir el riesgo de eventos cardiovasculares y muerte por causas cardiovasculares; pero estos fármacos no reducen el riesgo de enfermedad coronaria, insuficiencia cardiaca y muerte por cualquier causa. Asimismo, parece que los fármacos antihipertensivos presentan importantes diferencias cuando se comparan entre ellos. Por ejemplo parece que los IECAS son más efectivos que los antagonistas de los canales del calcio en disminuir el riesgo de insuficiencia cardíaca pero no en reducir el riesgo de ictus, muerte por enfermedad cardiovascular o muerte por cualquier causa. Por otra parte, losartán ha demostrado ser más efectivo que atenolol en reducir el riesgo de ictus. Basándonos en los datos disponibles, los diuréticos o betabloqueantes son fármacos apropiados para el tratamiento inicial de la hipertensión no complicada, aunque estos fármacos se asocian a efectos adversos metabólicos. Los IECAS y antagonistas de los receptores de la angiotensina son apropiados para la terapia inicial en pacientes con diabetes mellitus, enfermedad renal o insuficiencia cardíaca congestiva, los IECAS también son útiles en pacientes con antecedentes de infarto de miocardio. Los antagonistas de los canales del calcio de acción corta provocan una disminución aguda de la presión arterial pero pueden provocar isquemia por lo que se prefieren los de acción prolongada. Los alfa bloqueantes mejoran los síntomas asociados a la hipertrofia prostática pero deben usarse en segunda o tercera línea ya que no son tan efectivos en disminuir el riesgo de enfermedad cardiovascular. En cuanto a la terapia combinada, el uso de bajas dosis de dos o más fármacos con mecanismos complementarios puede disminuir la presión sanguínea con menos efectos adversos que el uso de altas dosis con un único fármaco.
Palabras claves:
  • ANTIHIPERTENSIVOS
  • HIPERTENSIÓN
  • TRATAMIENTO

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