Digest

 

El herpes zoster se inicia con un dolor agudo debido a la replicación de virus en neuronas y a la neuritis que se produce. A las 48-72 horas aparece una erupción vesicular unilateral, con maculopápulas que evolucionan a vesículas y posteriormente a la aparición de una costra, de modo que hasta que no aparece esta última se puede producir, aunque excepcionalmente la transmisión de la infección. Estas lesiones pueden estar presentes durante 10-15 días, aunque la piel puede tardar 3-4 semanas en normalizarse. Junto con la aparición del herpes zoster, se pueden dar una serie de complicaciones, entre las que las más frecuentes son las neurológicas, caracterizadas por la aparición de dolor, que puede ser concomitante con las lesiones cutáneas, o aparecer semanas o meses después de estas. En ancianos puede este dolor puede prolongarse, llegando a cronificarse, dando lugar a una entidad clínica denominada neuralgia postherpética. Se define como el dolor que persiste una vez resuelta la lesión cutánea o que persiste más de 4 semanas tras la aparición de las mismas. Es un dolor que no se debe a estímulos nociceptivos, sino que se genera en la propia vía nerviosa. Este dolor puede manifestarse de diferentes formas, que incluyen dolor espontáneo, provocado por estímulos banales, quemazón, etc. La incidencia y duración de la neuralgia postherpética se relacionan con la edad, de modo que es excepcional en niños, pero aparece en más del 25% de los mayores de 60 años no tratados con antivirales. También es más frecuente en mujeres, no viéndose afectado por casos de inmunodepresión. Otras alteraciones neurológicas menos frecuentes son hemiparesia contralateral que se debe a la afectación de arterias cerebrales y presenta una elevada mortalidad, que puede llegar al 50% y alta probabilidad de secuelas permanentes. También se puede producir una meningoencefalitis, que normalmente cura sin secuelas, y otros cuadros como mielitis, radiculitis, polineuropatías, etc. A nivel ocular, se puede producir una afectación de la rama oftálmica del nervio trigémino que puede dar lugar a dolor, alteración de la secreción lagrimal y presencia de una erupción vesicular en el párpado superior y región frontal. Esta situación supone un riesgo de desarrollar complicaciones oculares importantes, por lo que los pacientes deben remitirse rápidamente al oftalmólogo. Se puede producir una necrosis aguda de retina, que en un 50% de los casos es bilateral, y que en pacientes inmunocompetentes suele tener una buena respuesta al tratamiento antiviral, pero que en pacientes VIH conduce a perdida de visión permanente en un 75-85% de los casos.
Palabras claves:
  • ACICLOVIR
  • ANTIVIRAL
  • FAMCICLOVIR
  • HERPES
  • NEURALGIA
  • VALACICLOVIR
  • VARICELA
  • ZOSTER

Nuestro objetivo es ofrecer a los profesionales de la salud una actualización constante sobre la información científica basada en la evidencia necesaria en su actividad profesional. 

Cada semana, a través de nuestro News Letter, estará informado sobre los nuevos artículos-resúmen que se incorporarán a la Base de datos.