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El picor o prurito anal es la sensación de picazón de la piel que rodea al ano, pudiendo extenderse a la vulva o escroto. Suele ser más frecuente en hombres y empeorar por la noche. En la mayoría de los casos el prurito se debe a la alteración del pH de la piel perianal producido por la alcalinización producida por la materia fecal que se filtra, de modo inaparente, como resultado de una relajación del esfínter anal interno, bien debido a un reflejo inhibitorio o a una hipotonía del mismo. En este proceso también pueden colaborar la flora bacteriana intestinal, la sudoración excesiva, el déficit o exceso de aseo y el uso de jabones que no respetan el pH cutáneo. Entre las causas desencadenantes del picor anal se pueden citar: enfermedades anorectales, como fístula y fisura anal, hemorroides o condilomas; enfermedades neoplásicas; enfermedades dermatológicas, como psoriasis, dermatitis seborreica, liquen plano o eccema atópico; dermatitis por contacto, debidas a desodorantes, talcos, jabones y medicamentos; infecciones, sobre todo micóticas; infestaciones por oxiuros, tricomonas, sarna o pediculosis púbica; uso de antibióticos de amplio espectro, sobre todo tetraciclina y eritromicina; enfermedades sistémicas, como diabetes mellitus, colestasis crónica o diarrea crónica; dieta, produciéndose por ciertos alimentos como cítricos, tomate o chocolate, y por especias y bebidas estimulantes o alcohólicas; por último también se puede deber a enfermedades psicógenas, como ansiedad, neurosis o psicosis. El tratamiento suele ser sintomático mediante medidas de higiene y dieta. En primer lugar se suspenderán todos los tratamientos que se estén aplicando en la zona, así como laxantes, de modo que si en paciente está estreñido, se aumentará el consumo de fibra en la dieta. Se deben cortar las uñas del paciente y evitar el rascado, y evitar la ingesta de los alimentos que pueden desencadenar este síntoma. Tras la defecación se debe hacer un baño de asiento con agua tibia, y jabón neutro, o bien con toallitas húmedas. El secado se debe hacer sin rascar con un papel suave o una toalla seca. Tras esto se puede aplicar vaselina neutra, aceite de oliva, talco o loción lubricante con base emoliente con acetato de aluminio. Pueden dar buenos resultados el uso tópico de corticoides durante menos de 2 semanas y con cremas con base óxido de zinc, dos o tres veces al día. En casos específicamente asociados a alguna de las patologías anteriormente nombradas, el mejor tratamiento será aquel que resuelva la causa original, por lo que debe ser realizado por el especialista más adecuado. En los casos de prurito anal idopático rebelde a todos los tratamientos la capsaicina tópica ha demostrado buenos resultados.
Palabras claves:
  • CAPSAICINA
  • ANAL
  • PRURITO
  • RECTO
  • HEMORROIDES
  • FÍSTULA ANAL.

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