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La limpieza de las heridas se hace para retirar los restos adherentes y los tejidos necróticos de la superficie de las mismas. Tanto si las heridas son recientes o crónicas, a consecuencia de una intervención quirúrgica o no, la limpieza es la primera etapa de la cura, antes de la desinfección. En general se efectúa con una solución salina isotónica estéril (o suero fisiológico). Un equipo del grupo Cochrane ha realizado una síntesis metódica para determinar el efecto de diversos líquidos no antisépticos a base de agua en la aparición de infecciones y en la cicatrización de las heridas. Se seleccionaron 6 ensayos randomizados que comparaban la ausencia de limpieza con la limpieza con agua del grifo, con agua estéril o con suero fisiológico estéril. En los 3 ensayos se trataban heridas operatorias quirúrgicas y otros 3 tipos de heridas (heridas crónicas, fracturas abiertas, laceraciones) en un ensayo cada una. Ningún ensayo evidenció diferencias estadísticamente significativas en la aparición de infección o en la cicatrización entre la utilización de los distintos líquidos. Por otra parte, la comparación entre el lavado de una herida operatoria por medio de una ducha o un baño y el no mojar la herida tampoco mostró una diferencia estadísticamente significativa en la cicatrización o infección de las heridas. CONCLUSION: a pesar del bajo nivel de pruebas de estos ensayos, no se dispone de datos clínicos que justifiquen el empleo de un líquido estéril para la limpieza de heridas poco extensas. En la práctica, en los países desarrollados donde el agua potable está sometida a controles bacteriológicos precisos, no existe argumento para impedir que los pacientes se duchen, si lo desean, ni para prohibir a los cuidadores lavar las heridas con agua del grifo.
Palabras claves:
  • tejidos necróticos
  • solución salina isotónica
  • suero fisiológico
  • agua estéril

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