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El dolor puede clasificarse según su duración (agudo o crónico), localización (somático o visceral) u origen (nociceptivo o neuropático) También existen estados de hipersensibilidad como la hiperalgesia (respuesta exagerada a un estímulo) o la alodinia (dolor producido por un estímulo que normalmente no lo produce) El dolor crónico puede manifestarse como dolor nociceptivo (por estímulos periféricos sostenidos), neuropático (por lesiones o alteraciones periféricas o centrales del sistema nervioso), mixto (engloba etiología nociceptiva y neuropática) y psicógeno o idiopático (no existe causa objetiva que justifique el dolor) Además suele ir acompañado de transtornos psicoafectivos en el paciente. El dolor es resultado de la estimulación de nociceptores, fibras nerviosas sensibles a distintos estímulos y con capacidad de enviar impulsos nerviosos por vía aferente al Sistema Nervioso Central. Al mismo tiempo se producen y liberan mediadores químicos de acción rápida en respuesta a la estimulación: neurotransmisores excitatorios e inhibitorios (encefalinas) Las segundas estimulan receptores opioides que anulan la liberación de los primeros. La sensación de dolor depende del equilibrio entre ambos. Para el tratamiento del dolor agudo pueden emplearse los siguientes grupos de fármacos: - Opiáceos: actúan sobre receptores opioides inhibiendo la transmisión nociceptiva. - AINE: inhiben las ciclooxigenasas COX-1 y COX-2 disminuyendo la síntesis de prostaglandinas. Así disminuye la inflamación periférica y se inhibe también la transmisión del estímulo nociceptivo. - Analgésicos antitérmicos: aparentemente tienen una débil acción inhibitoria sobre las COX y parece que inhiben la síntesis de óxido nítrico. Los más empleados son metamizol y paracetamol. - Analgésicos externos: sustancias de acción tópica. Son un grupo heterogéneo que actúan por contrairritación, pudiéndose clasificar en rubefacientes, irritantes, refrescantes y vasodilatadores, según las terminaciones nerviosas cutáneas sobre las que actúan. - Anestésicos locales: inhiben reversiblemente la transmisión de la señal nerviosa cuando se aplican en terminaciones nerviosas, nervios o en la médula espinal. Así pues hay una amplia gama de fármacos para el tratamiento del dolor agudo, pero todos acompañados de efectos indeseables que limitan sus aplicaciones. Para contrarrestarlos se utilizan coadyuvantes. También es frecuente la asociación de varios fármacos para lograr el nivel deseado de analgesia. Por último hay que tener en cuenta la existencia de métodos no farmacológicos como son la aplicación de frío o calor, los ultrasonidos, microondas o láser de baja intensidad. El farmacéutico debe saber valorar el cuadro doloroso para tomar la decisión de remitir al paciente al médico o aconsejar alguna especialidad farmacéutica que no precise prescripción médica.
Palabras claves:
  • Osteoporosis posmenopáusi
  • Teriparatida
  • Bifosfonatos

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