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La diarrea es el incremento del ritmo normal de defecación. Es un signo, más que una enfermedad en sí misma, y puede deberse a distintas causas (infección, medicamentos, enfermedad sistémica, inflamación abdominal, tumor, alergia...) Según la duración del proceso puede ser aguda o crónica. La primera tiene una duración menor a dos semanas y dependiendo de si va acompañada de fiebre, deshidratación o dolor abdominal se clasificará como leve, moderada o grave. La etiología más frecuente de diarrea aguda es la infecciosa. En niños menores de dos años casi todos los casos son de causa viral y en personas mayores aumenta la frecuencia de diarreas por medicamentos y tumores. Una forma especial de diarrea aguda es la diarrea del viajero, normalmente de origen bacteriano y que afecta a personas que viajan a zonas con pobres condiciones de higiene. La mayoría de las diarreas agudas son leves y de carácter autolimitado. Por tanto el tratamiento estándar es sintomático, con reposición de líquidos y electrolitos. Es además importante seguir una dieta suave que permita el acostumbramiento progresivo del intestino a sus funciones habituales. Con este fin se emplean: - soluciones de rehidratación oral - adsorbentes (carbón micronizado, atapulgita y combinaciones de almidones, pectina y gelatina. Existen dudas sobre su eficacia real) - fermentos lácticos (en cuadros asociados a Clostridium difficile) - inhibidores de la motilidad intestinal - inhibidores de la secreción acuosa intestinal - antiinfecciosos intestinales (necesarios y efectivos en pocos casos) El farmacéutico puede valorar la causa o gravedad de la diarrea realizando algunas preguntas al paciente que realiza la consulta y en función de las respuestas decidir si hace falta derivar el caso al médico. La información más importante es la que se refiere a duración, presencia de sangre, coexistencia de otros síntomas, viajes realizados, alimentación, y edad. En general se debe enviar al médico a todos los pacientes menores de dos años y mayores de dos que presenten un cuadro de más de tres días, con fiebre, deshidratación, dolor abdominal agudo, sangre en heces o que sufren otra enfermedad crónica como diabetes, úlcera o afectación cardiaca. Hay que recordar que no está indicado el uso de antidiarreicos de forma sistemática ya que la mayoría de los casos son de origen infeccioso y en estas situaciones dificultan la eliminación de los microorganismos causantes y sus toxinas.
Palabras claves:
  • defecación
  • rehidratación oral
  • motilidad intestinal
  • antiinfecciosos intestina
  • deshidratación
  • diarrea

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