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El alprazolam es una benzodiacepina de acción corta, indicada para el tratamiento de la ansiedad y del trastorno de angustia. Frecuentemente se prescribe junto con inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS). La combinación mejora la respuesta precoz y debe interrumpirse la administración de alprazolam a las seis semanas, cuando el ISRS alcanza su efecto terapéutico. No ha demostrado ser más eficaz que las benzodiacepinas de acción larga, como diazepam o clonazepam, y en diversos estudios aleatorizados y controlados, se ha demostrado que la terapia cognitiva conductual es al menos tan eficaz como la farmacológica. Los efectos adversos del alprazolam se centran sobretodo sobre el sistema nervioso central, provocando sedación, ataxia y disminución de la memoria. En algunos pacientes puede aparecer excitación paradójica o desinhibición de la conducta, lo que lleva a que se use como droga de abuso. La dosis inicial recomendada para el tratamiento de la ansiedad es de 0,25-0,5 mg cada 8 horas. Esta dosis puede aumentarse cada 3-4 días hasta una dosis máxima de 4mg/día. Para el trastorno de angustia las dosis oscilan entre 3-6mg/día pudiendo aumentarse hasta 10mg/día. Puede causar dependencia, incluso en tratamientos breves. La retirada del fármaco debe ser progresiva, ya que de lo contrario puede provocar un efecto rebote de ansiedad e, incluso, síndrome de abstinencia. Conclusión: el alprazolam es eficaz para el tratamiento a corto plazo de los síntomas agudos de la ansiedad y las crisis de angustia, pero presenta gran incidencia de efectos adversos sobre el sistema nervioso central y un alto riesgo de producir dependencia. Para el tratamiento a largo plazo se prefieren los IRSR y la terapia cognitiva.
Palabras claves:
  • alprazolam
  • ansiedad
  • angustia
  • dependencia
  • IRSR

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