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Durante los últimos años, muchos fármacos han sido retirados del mercado, o bien se ha modificado su ficha técnica por la aparición de efectos adversos relevantes, como es la prolongación del segmento QT. El segmento QT se considera alargado cuando es mayor de 450 mseg en hombres o 460 mseg en mujeres. Esta prolongación es debida a un retardo en la repolarización ventricular, proceso mediado por salida de iones potasio. Los canales responsables de mediar este proceso son susceptibles de ser bloqueados por diferentes fármacos, produciendo un entorno favorable para producción de torsades de pointes, una forma polimórfica de arritmia ventricular, que en ocasiones puede conducir a un desenlace fatal. Existen otros factores que pueden contribuir a la prolongación del segmento QT entre los cuales se incluyen el sexo femenino, edad avanzada, alteraciones electrolíticas como hipocalemia, hipomagnesemia (muchas veces relacionadas con fármacos), fallo cardíaco, bradicardia. Hay muchos fármacos que pueden producir prolongación del segmento QT, pero estos cobran interés cuando son ampliamente utilizados o son susceptibles de interaccionar con otros fármacos. Entre los fármacos que producen este efecto adverso tenemos fármacos antiarrítmicos (sobretodo quinidina, disopiramida, procainamida y sotalol). Entre los no cardiológicos se incluyen los antidepresivos (particularmente los tricíclicos), neurolépticos (haloperidol, tioridazina, algunos antibióticos (macrólidos y quinolonas), agentes procinéticos, tamoxifeno y agentes antifúngicos. (Está disponible una lista de fármacos que prolongan el segmento QT en www.torsades.org). Las interacciones entre estos fármacos pueden conducir a la aparición de torsades de pointes. Hay dos tipos de interacciones: -Uso de 2 o más fármacos que prolongan el segmento QT, produciendo un efecto aditivo o un efecto sinérgico a nivel de la repolarización. Es decir, una interacción a nivel farmacodinámico. Un ejemplo de este tipo es el uso simultáneo de haloperidol y amitriptilina -Uso de un fármaco que prolonga el segmento QT con otro que aumenta la concentración plasmática del primero, generalmente interfiriendo en su metabolismo hepático. Un ejemplo de este tipo de interacción es el uso concomitante de cisaprida y verapamilo. El verapamilo inhibe el CYP 3A4 produciendo una acumulación de cisaprida. De hecho, se ha visto que muchos fármacos que bloquean el CYP 3A4 tienen también efectos directos sobre la repolarización. Entre los fármacos que inhiben el CYP 3A4 tenemos 5 grupos importantes: antifúngicos, antiretrovirales, antagonistas del calcio, inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, y algunos antibióticos (sobretodo quinolonas y macrólidos).
Palabras claves:
  • Segmento QT
  • Torsades de pointes
  • Interacción
  • Arritmias

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