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La infección por el virus de la gripe se ha convertido en un problema a escala mundial que afecta cada año al 20% de la población. Los recientes casos de gripe aviar en humanos han provocado temores y precauciones ante una posible pandemia y, aunque la vacunación sigue siendo la estrategia primaria en prevención de la gripe, se considera que en algunos casos (resistencias, desabasteciemiento, etc...) puede ser inadecuada y es entonces cuando los agentes antivirales adquieren importancia. Actualmente existen cuatro fármacos para el tratamiento o profilaxis de las infecciones por el virus de la gripe. Son amantadina y rimantadina (del grupo de los adamantanos) y zanamivir y oseltamivir (del grupo de los inhibidores de la neuraminidasa) Los del primer grupo (adamantanos) interfieren en la decapsulación del virus dentro de la célula y sólo son efectivos frente al virus tipo A. Están asociados con efectos adversos y se asocian con una rápida aparición de resistencias. Los del segundo grupo (inhibidores de la neuraminidasa) interfieren en la liberación del virus a partir de las células infectadas, frenando así diseminación de la infección. Por esto deben administrarse en las primeras horas tras el contagio. Son activos frente a los virus tipo A y B, tienen poca toxicidad asociada y casi no se relacionan con fenómenos de resistencia. En esta revisión se describe el desarrollo de estas moléculas y los ensayos clínicos realizados con zanamivir y oseltamivir. En resumen estos fármacos, administrados en las 36-48 primeras horas tras la aparición de síntomas, reducen en 1 día la duración media de la infección, siendo clave el rápido inicio del tratamiento. Efectos similares se observan en pacientes ancianos y niños. Respecto a la eficacia profiláctica de estos medicamentos señalan que la vacuna es la primera estrategia a considerar, pero que queden ser efectivas tanto como profilaxis tras exposición como en la comunidad en las épocas de mayor riesgo. En pacientes ancianos o enfermos crónicos pueden conferir protección adicional a la vacuna, y en el caso de niños resaltan la importancia de reconocer las exposiciones al virus antes de que comience la replicación viral. Entre los efectos adversos asociados a zanamivir y oseltamivir destacan las alteraciones del tracto respiratorio superior y gastrointestinales, aunque en general se puede hablar de buena tolerancia. En cuanto a las resistencias, son más frecuentes en tratamientos a niños. Se proponen ambos fármacos como opciones de tratamiento o profilaxis en determinados casos, teniendo en cuenta los protocolos de Salud Pública y los sistemas de suministro y distribución.
Palabras claves:
  • virus influenza
  • gripe
  • inhibidores neuraminidasa
  • oseltamivir
  • zanamivir

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