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La dehidroepiandrosterona (DHEA) es uno de los esteroides sexuales presentes con mayor frecuencia en el organismo. Su concentración disminuye con la edad. Reemplazarla prometía ser un medio elegante de conservar una ""eterna juventud"". Lo cierto es que esto no funciona, pero esto no impide preconizar la DHEA como panacea ""anti-edad"", si no como medicamento, al menos como complemento alimentario. No existe ningún indicio que demuestre que el aporte de DHEA tenga algún efecto sobre el proceso de envejecimiento. Los estudios publicados han dado -todos, sin excepción- resultados negativos: el aporte de cantidades fisiológicas de esta hormona durante dos años no tuvo ningún efecto sobre la constitución física, las manifestaciones físicas, la sensibilidad a la insulina o la calidad de vida de las mujeres o los hombres de edad avanzada. Los efectos sobre la masa ósea fueron mínimos e irregulares. También fueron decepcionantes las dosis fisiológicas de testosterona en los hombres. Los autores llegan a la conclusión de que nadie debe tomar DHEA o testosterona para recuperar su juventud perdida. Ninguna de las dos hace efecto y además no son de fiar.
Palabras claves:
  • envejecimiento
  • dehidroepiandrosterona
  • esteroides sexuales
  • anti-edad

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