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Pronto hará 20 años que se introdujo el omeprazol (ANTRA, etc), el primer inhibidor de la bomba de protones (IBP) y el número de pacientes a los que se prescribe un inhibidor de la secreción ácida a causa de un reflujo gastroesofágico no cesa de aumentar. Existen muchos estudios que han analizado las posibles consecuencias de una supresión permanente de la acidez gástrica - carencia vitamínica o cánceres, por ejemplo. El estudio siguiente analizó si existía una relación entre la supresión permanente de la acidez gástrica por IBP y el riesgo de fractura de la cadera. El estudio de cohorte analizó los datos de 1,8 millones de pacientes de 50 o más años. Unos 200000 pacientes recibieron inhibidores de la bomba de protones, unos 200000 tomaron antagonistas de los receptores H2, mientras que los restantes no seguían ningún tratamiento para suprimir la acidez gástrica. RESULTADOS: el riesgo de fractura de cadera aumentó claramente en el grupo de pacientes que tomaban IBP a altas dosis durante 1 año y más tiempo (relación de cuotas ajustada: 2,65; IC a 95%: 1,8-3,90; p<0,001). Cuanto más se prolongaba el tratamiento con IBP, más aumentaba el riesgo de fractura de la cadera. Además, esta relación era más frecuente en los hombres que en las mujeres (RC: 1,78 contra 1,36) CONCLUSION: este estudio muestra que la toma de IBP durante 1 año o más, sobre todo a dosis altas aumenta el riesgo de fractura de la cadera. De todas formas, no es una prueba indiscutible y -con 1: 1200 - el riesgo individual parece mínimo. No obstante, si se considera el número de prescripciones (>93 millones en USA en 2004) y la morbilidad de las fracturas de la cadera (cerca del 20% el 1º año) incluso un aumento mínimo parece pertinente para la población en general. Una razón suplementaria para prescribir los IBP durante un período lo más breve posible y con la menor posología posible.
Palabras claves:
  • IBP
  • fractura de cadera
  • receptores H2
  • tratamiento
  • acidez gástrica

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