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En Estados Unidos el uso de antiácidos en pediatría ha aumentado en los últimos años. Los autores puntualizan sobre los datos concernientes a los inhibidores de la bomba de protones (IBP) administrados a niños en caso de reflujo gastroesofágico (RGO). EFICACIA DE LOS IBP: los IBP son más eficaces que los anti-H2 para el tratamiento de RGO en los adultos. Pero no hay ningún estudio randomizado y controlado que demuestre su superioridad o incluso su eficacia en los niños. El omeprazol (ANTRAMUPS y otros), el esomeprazol (NEXIUM) y el lanzoprazol (AGOPTON) han sido autorizados por la FDA para tratar niños. Esta autorización se acordó en base a la eficacia en los adultos y en base a estudios farmacocinéticos y de seguridad en niños. En estudios abiertos a corto plazo el lansoprozol, el omeprazol y el pantozol (PANTOZOL y otros) permitieron reducir los síntomas de RGO en los niños. EFECTOS ADVERSOS EN PEDIATRIA: los datos sobre la seguridad de los IBP son muy escasos. Parecen similares a los observados en los adultos (cefaleas, dolores abdominales, náuseas, constipación y diarreas). La inhibición de la producción de ácido gástrico causa unas cuantas patologías cuyo significado clínico no está claro (hipergastrinemia, atrofia gástrica, etc.). En los adultos se han observado una hipomagnesemia con hipoparatiroidismo posible y una hipocalcemia. Además, la supresión ácida con un IBP o un anti-H2 puede llevar a un crecimiento bacteriano exagerado; en un estudio, este hecho se asoció con un aumento del riesgo de gastroenteritis aguda y de pneumonía comunitaria en los niños.
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