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Se estima que un 70-87% de los pacientes que sufren trastorno de estrés postraumático (TEPT) experimentan alteraciones del sueño (sueños inquietantes o pesadillas en las que reviven la experiencia traumática, y también dificultad para conciliar y mantener el sueño). Distintos mecanismos nerviosos y endocrinos se relacionan con el TEPT. Los receptores a1-adrenérgicos son importantes en la regulación del sobresalto y el sueño, por lo que una excesiva activación de los mismos puede contribuir a la expresión de síntomas de TEPT. El bloqueo de estos receptores podría ser beneficioso en el control de estos síntomas. Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina son el tratamiento de elección del TEPT pero, exceptuando fluvoxamina, son en ocasiones inefectivos o parcialmente efectivos en los problemas del sueño. Los fármacos hipnótico-sedantes pueden ser efectivos a corto plazo, pero se asocian a tolerancia y potencial adictivo. Prazosina, el más lipófilo de los inhibidores a1-adrenérgicos, ha mostrado efectividad en el control de las alteraciones del sueño asociadas a TEPT. Se han llevado a cabo varios ensayos abiertos que han mostrado mejora en el control de los síntomas, mientras que sólo se han publicado dos estudios doble-ciegos en relación a su eficacia en los trastornos del sueño. La dosis óptima de prazosina no ha sido determinada, la dosis empleada en los ensayos varía entre 1 y 20 mg al día. No se han desarrollado hasta el momento estudios comparativos con ISRS u otros inhibidores adrenérgicos, aunque existe alguno en marcha.
Palabras claves:
  • estrés postraumático
  • prazosina
  • receptores a1-adrenérgicos
  • sueño

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