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La fisiología del gusto es compleja. Junto a las informaciones recogidas por los receptores especializados de las células gustativas dispersas en la cavidad bucal el aroma y la textura de los alimentos contribuyen a la elaboración del gusto. Los trastornos del gusto pueden ser cuantitativos (incapacidad de distinguir un gusto) o cualitativos (distorsión del gusto). Estos trastornos, difíciles de apreciar, a veces originan una pérdida completa de apetito y una alteración del estado general. Las posibles causas de pérdida del gusto son numerosas: infecciones respiratorias altas, afecciones bucales, perturbaciones metabólicas, patologías renales, cánceres, afecciones del sistema nervioso central, etc. Muchos medicamentos, de diversas clases farmacológicas, también pueden ser responsables de trastornos del gusto. Es difícil distinguir los medicamentos que tienen mal gusto ellos mismos que los que realmente perturban el gusto. Varios medicamentos se conocen por dar mal gusto en la boca. Por ej.: cromoglicato inhalado, nicotina en comprimido, sumatriptan, etc. Los autores citan muchos medicamentos que pueden causar trastornos de gusto: medicamentos usados en cardiología (IECA, sartan, antiarrítmicos), en enducrinología (antitiroideos, antidiabéticos), antifúngicos (terbinafina, antifúngicos azolados como fluconazol o miconazol), antibióticos (a veces, diversos macrólidos u otros antibióticos, quinolonas, rifabutina,etc.), medicamentos del sistema nervioso central (zopicona, levodopa, bupropiona, sibutramina, litio, amitriptilina, venlafaxina, etc.), medicamentos citotóxicos para cánceres de la esfera ORL, etc. Para algunos medicamentos este efecto adverso está bien establecido (IECA, terbinafina, D-penicilamina, antitiroideos de síntesis, etc.) Para otros las observaciones de trastornos del gusto son menos frecuentes (clopidogrel, azitromicina, etc.). Ante un paciente, sobre todo de edad avanzada, que se queja de trastornos de gusto, hay que pensar en la posible causa de un medicamento, lo que permite resolver el problema, evitando exámenes complementarios inútiles. En la mayoría de los casos, la suspensión del medicamento permite la vuelta a la normalidad, pero a veces los trastornos del gusto persisten.
Palabras claves:
  • Sabor
  • Trastornos del gusto
  • células gustativas
  • Afecciones bucales

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