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El dolor crónico afecta a uno de cada cinco adultos en Europa. Según su evolución puede ser agudo o crónico. El dolor agudo se debe a una enfermedad somática o visceral, o bien a una lesión. Desaparece con la curación de la causa en días o semanas. El dolor crónico suele producirse debido también a una lesión, pero se perpetúa por efectos patógenos o físicos independientemente de la causa original. El dolor crónico se clasifica en nociceptivo y neuropático, según el origen del estímulo doloroso. Tratamiento: El primer escalón lo constituyen los antiinflamatorios no esteroideos. A continuación, el abordaje terapéutico abarca desde la fisioterapia, la neuroestimulación, la cirugía correctora, los opiáceos por vía oral y parenteral y la analgesia espinal hasta la neuroablación. Los analgésicos opiáceos constituyen los fármacos de elección para el dolor crónico moderado o intenso, Aunque la mayoría de los pacientes con dolor crónico intenso responde a la farmacoterapia convencional, una minoría no obtiene una analgesia suficiente y/o sufre reacciones adversas intolerables con los opiáceos sistémicos, especialmente con la morfina, que constituye la base del tratamiento actual. Estos pacientes pueden beneficiarse de técnicas alternativas de tratamiento tales como el tratamiento intratecal (IT). La vía intratecal permite administrar dosis de morfina más de 100 veces inferiores a las que serían necesarias por vía oral para conseguir el mismo efecto analgésico. La infusión intratecal de morfina, se administra mediante un catéter situado en el espacio espinal en la región lumbar unido a una bomba de infusión externa o bien mediante un catéter tunelizado por el tejido subcutáneo a una bomba de infusión. Hay que tener en cuenta que la administración de fármacos por vía intratecal corre el riesgo de provocar infecciones graves que pueden ser potencialmente mortales, como las meningitis Ziconotida: Es un analgésico no opioide, 1.000 veces más potente que la morfina, que actúa mediante el bloqueo selectivo de los canales de calcio de tipo N presentes en la médula espinal. Inhibe la transmisión de la señal dolorosa y su empleo está indicado en el tratamiento del dolor crónico grave en pacientes que precisan analgesia intratecal. Es el primer analgésico desarrollado exclusivamente para su vía intratecal y constituye en la actualidad la única alternativa terapéutica disponible en los pacientes a los que no se consigue aliviar el dolor con la perfusión intratecal de dosis elevadas de morfina. Ziconotida solamente puede ser administrado por esta vía, puede utilizarse en las concentraciones que aportan los viales de comercialización o bien diluido en solución salina al 0,9% libre de conservantes y excipientes.
Palabras claves:
  • Dolor
  • Vía intratecal
  • Ziconotida
  • Morfina

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