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El objetivo de la automedida de la presión arterial es clasificar mejor a los pacientes, mejorar el porcentaje de controles óptimos y evitar errores en la medida de la presión arterial que puedan inducir a sobrestimar o subestimar sus valores reales y llevar a tomar decisiones inadecuadas. Los aparatos electrónicos son los más aconsejables para utilizar en la automedida de la presión arterial, aunque también pueden usarse el esfigmomanómetro de mercurio y el aneroide. Las principales ventajas de la automedida de la presión arterial son las siguientes: - Se evita la aparición del fenómeno conocido como hipertensión de bata blanca. - Elimina el sesgo del observador, que tiene lugar cuando, debido a determinadas características del observador, se refieren valores de presión arterial distintos a los reales. - Es más representativa del comportamiento de la presión arterial en condiciones habituales. - Permite conocer el perfil tensional diurno. - Tiene buena correlación con la afección de órganos diana. - Contribuye a evaluar mejor el efecto de la medicación antihipertensiva, evaluación que resulta útil tanto en ensayos clínicos como en el seguimiento rutinario de los pacientes hipertensos en tratamiento farmacológico. - Puede ser de utilidad en el diagnóstico de hipertensión arterial resistente. - Mejora el cumplimiento terapéutico, al conseguir implicar al paciente en el control de su enfermedad. o Puede lograr una reducción del coste farmacéutico y del número de visitas a los centros sanitarios. Los principales inconvenientes de la automedida de la presión arterial son los siguientes: - No hay un límite superior universalmente aceptado de presión arterial normal tomada mediante esta técnica; actualmente los valores consensuados para definir cifras normales de automedida de la presión arterial son los inferiores a 135/85 mmHg. - Faltan estudios sobre el papel pronóstico de esta técnica en la morbimortalidad cardiovascular y sobre las repercusiones de la hipertensión arterial en los órganos diana. - No es posible efectuar mediciones durante el horario laboral, ni durante el sueño. - Es necesario utilizar aparatos validados clínicamente. - Los aparatos tienen un coste relativamente alto. - Es necesario calibrar el aparato como mínimo anualmente. - Es posible que el paciente falsee los datos de presión arterial. - Puede inducir a los pacientes a tomar decisiones terapéuticas, fundamentalmente, abandonos o cambios de la posología de la medicación al creer que tienen la presión arterial controlada.
Palabras claves:
  • Presión arterial
  • Automedida
  • Esfigmomanómetro de mercurio
  • Esfigmomanómetro aneroide

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