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Se expone el caso de una mujer de 57 años acude a una consulta externa para la evaluación de la hipertensión. Ella no tiene antecedentes o síntomas de enfermedad cardiovascular e informa haber ganado 15 kg en los últimos 30 años. Su presión arterial es 155/95 mm Hg, su peso 86 kg, su altura 165 cm, su índice de masa corporal (IMC) es de 31 y su circunferencia de la cintura 98 cm. Su nivel de triglicéridos en suero es de 175 mg /dl (2,0 mmol /l), de colesterol HDL 42 mg /dl (1,1 mmol /l), de LDL 110 mg /dl (2,8 mmol /l) y de glucosa 85 mg /dl (4,7 mmol por litro). No fuma, es sedentaria, y come una dieta alta en pan blanco, carne procesada, aperitivos y bebidas que contienen azúcares y sodio, manteniendo un consumo bajo de frutas y verduras. Entre la mayoría de países industrializados, la prevalencia de la hipertensión aumenta espectacularmente con la edad, en los Estados Unidos se eleva a cerca de 10% en personas de 30 años de edad alcanzando hasta un 50% a los 60 años. Sin embargo, este incremento de prevalencia con la edad no se da en personas, incluidos los estrictamente vegetarianos, cuya dieta consiste sobre todo en los productos vegetales y aquellos con una baja ingesta de sodio. Las investigaciones realizadas sobre los efectos de una dieta rica en frutas y verduras y, sobre todo, baja en sodio, ponen de manifiesto los beneficios directos que tiene sobre el control de la presión arterial. En los ensayos DASH, las modificaciones en la dieta fueron estudiadas por un período corto de tiempo, y los participantes fueron cuidadosamente vigilados para controlar su cumplimiento que es un elemento esencial en la terapia de tratamiento a largo plazo de la hipertensión con medidas dietéticas. Un estudio de observacional a largo plazo de un ensayo aleatorio anterior y de un ensayo aleatorio a corto plazo registraron un descenso en la incidencia de eventos cardiovasculares con la reducción del sodio. Así pues, la paciente debe recibir instrucciones escritas sobre cómo adoptar una dieta saludable como la dieta DASH, una versión reducida en hidratos de carbono de la dieta DASH, o una dieta de estilo mediterráneo incluyendo instrucciones para reducir sustancialmente la ingesta de sodio. También se recomienda una pequeña reducción consistente en la ingesta calórica diaria de 200 a 300 kcal menos por día, junto con un aumento de la actividad física. El médico debe programar una consulta con un nutricionista, incluyendo un horario regular de visitas de seguimiento. El paciente debe controlar su presión arterial en casa, con una máquina automática, por lo menos una vez al mes. Para comprobar la eficacia del tratamiento dietético intensivo, éste debe realizarse durante un periódo de 6 meses para tratar de lograr la meta específica para la presión arterial (PAS <140 mmHg, PAD <90 mm Hg) antes de la introducción del tratamiento farmacológico.
Palabras claves:
  • HTA
  • dieta

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