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El uso de fármacos para tratar la disfunción eréctil se ha incrementado de forma sustancial entre hombres de mediana edad y mayores. Sin embargo, la información recopilada no aclara si el riesgo de ETS proviene del uso de los fármacos o también está relacionado con conductas sexuales de riesgo. Con el objetivo de evaluar las ratios de ETS entre los usuarios y no usuarios de drogas para la disfunción eréctil, se llevó a cabo un estudio retrospectivo de cohortes que incluyó algo más de 1,4 millones de hombres mayores de 40 años. Aunque las enfermedades de transmisión sexual son bastante infrecuentes entre los hombres mayores (1 de cada 1.000 individuos), el estudio puso de manifiesto que las tasas de ETS en hombres que toman fármacos para la disfunción eréctil son dos o tres veces mayores, tanto antes como después de su primera prescripción. Por tanto, los hombres que consumen fármacos para tratar la disfunción eréctil tienen más probabilidades de sufrir enfermedades de transmisión sexual (ETS), en particular VIH, que los que no los usan, según los resultados del estudio. El estudio realizado examinó los registros de reclamaciones al seguro sanitario realizadas entre 1997 y 2006 de 44 grandes empresas de Estados Unidos. Recopilaron datos de aquellos varones mayores de 40 años que tomaron fármacos contra la disfunción eréctil, el año antes y después de la primera prescripción. Cada uno de ellos fue emparejado con cinco hombres que no eran usuarios y que fueron seleccionados aleatoriamente de la base de datos, de quienes recabaron datos del mismo período. Al final se incluyeron a cerca de 40.000 hombres que tomaron fármacos contra la disfunción y cerca de 1,37 millones que no los consumían. El análisis demostró que, tanto el año antes como el año después de la primera prescripción del fármaco, sus usuarios presentaban tasas de ETS significativamente más altas que las de los no usuarios en los mismos períodos. El VIH/sida fue la ETS más frecuente en ambos grupos, seguido de la clamidia. En las conclusiones de la investigación se destaca que, si bién la asociación observada entre el uso de fármacos para la disfunción erectil y ETS puede que se deba más al tipo de pacientes que utilizan estos medicamentos que a un efecto directo de los medicamentos para la disfunción eréctil, el consejo sobre prácticas sexuales seguras y la detección de ETS debería acompañar siempre la precripción de este tipo de tratamientos.
Palabras claves:
  • ETS
  • VIH
  • Disfunción eréctil
  • Clamidia

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