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Los efectos nefastos de algunos medicamentos para los riñones suelen ser previsibles y evitables buscando los factores de riesgo y respetando las reglas de prevención y de vigilancia de la función renal. Insuficiencia renal aguda (IRA) o desfallecimiento renal agudo. Con una IRA la tasa de filtración glomerular disminuye rápidamente (en unas horas o días) y puede causar la muerte. La IRA suele ser reversible (p.ej. tras la suspensión del medicamento incriminado) pero también puede originar una insuficiencia renal crónica. En cerca del 50% de los casos se da una oligo-anuria. Los otros síntomas (trastornos gastrointestinales, letargia, fatiga, disminución de capacidad cognitiva, etc) están relacionados con la causa. Insuficiencia renal crónica (IRC). La IRC dura más de tres meses. Ocasiona una pérdida irreversible y progresiva de la función renal. Los síntomas varían en función de la duración de la enfermedad (fatiga, anemia, neuropatía, trastornos gastrointestinales, reacciones cutáneas, etc.). Una insuficiencia renal crónica muchas veces evoluciona de forma asintomática y latente. Insuficiencia renal medicamentosa. Los riñones son el órgano de excreción de muchos medicamentos y de sus metabolitos. Muchos medicamentos pueden originar una insuficiencia renal aguda o crónica. Algunos medicamentos presentan un riesgo dosis-dependiente previsible que puede evitarse. En general, algunos pacientes son más sensibles a los medicamentos nefrotóxicos: pacientes con una afección renal, personas de edad avanzada, personas deshidratadas, pacientes diabéticos, pacientes tratados con una asociación de medicamentos nefrotóxicos. En prevención, asegurar una hidratación normal, adaptar las dosis de medicamentos según la aclaración de la creatinina, evitar asociar medicamentos nefrotóxicos, vigilar regularmente la función renal. Los medicamentos siguientes pueden provocar una insuficiencia renal: -Citostáticos: sales de platino (toxicidad dosis-dependiente y acumulativa), ifosfamida (dosis altas), metotrexato (dosis altas), raltitrexed, aldesleukine. Raramente: asparaginasa, bevacizumab, imatinib, ustekinumab, etc. -Antihipertensivos: IECA, antagonistas de la angiotensina, diuréticos. Raramente: diltiazen. El riesgo de insuficiencia renal con antihipertensivos aumenta con deshidratación, con asociación entre ellos o con los AINES. -AINES y analgésicos: aspirina, coxibs, etc. El consumo regular y prolongado de analgésicos no-opioides puede causar una insuficiencia renal crónica. -Antiinfecciosos: gentamicina (dosis altas, tratamiento largo, pacientes en riesgo) y amfotericina B. La vancomicina, la teicoplanina, la colistina son nefrotóxicos. Las virostáticas aciclovir, adefovir, cidofovir, tenofovir y valaciclovir también lo son. Raramente: ciprofloxacina, sulfametoxazol y trimetoprim, tetraciclina, macrólidos (p.ej. azitromicina, claritromicina). -IPP etc.: raramente IPP (omeprazol), antihistamínicos H2 (cimetidina). -Inmunosupresores: ciclosporina y tacrolimus (dosis-dependientes). -Medicamentos del SNC: litio (a dosis demasiado altas o tratamiento largo), antiepilépticos (oxcarbezepina, gabapentina, pregabalina). Raramente: clozapina. -Otros: producto de contraste yodado, deferasirox, zoledronato, dextrano, exenatida, penicilamina, etc. Otras Referencias: Prescrire 2009; 29 (309): 506-510 Prescrire 2009; 29 (314): 346
Palabras claves:
  • Insuficiancia renal
  • IRA
  • IRC
  • Riñón

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