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La fiebre en adultos de origen desconocido clásica, es fiebre de 38.3° C o superior durante, al menos, 3 semanas sin causa identificada después de tres días de evaluación del hospital o tres visitas ambulatorias. Las causas más comunes son las infecciones, neoplasias y trastornos del tejido conectivo. Una historia clínica detallada y un examen físico, junto con las investigaciones de base, por lo general, ofrecen pistas para un posible diagnóstico que pueden orientar la elección de nuevas investigaciones. Si la evaluación inicial no da pistas de diagnóstico, investigaciones adicionales, incluyendo estudios de imagen y pruebas sexológicas, pueden indicarlo. Esperar un tiempo puede ser aceptable en un paciente clínicamente estable para el que no se puede hacer un diagnóstico después de una extensa investigación, y el pronóstico es probable que sea bueno. El uso de antibióticos de forma empírica está indicado sólo para los individuos que son clínicamente inestables o neutropénicos. En pacientes estables los AINEs (antiinflamatorios no esteroides) pueden ser utilizados después de completar las investigaciones o la terapia empírica con corticoides. En términos generales, las tres causas más comunes son las infecciones, neoplasias y enfermedades del tejido conectivo. Muchos estudios prospectivos y retrospectivos han demostrado que la fiebre de origen desconocido es, más a menudo, causada por una presentación atípica de una enfermedad común que por algo exótico. Si bien las causas de la fiebre de origen desconocido varían sustancialmente entre zonas geográficas, un reciente estudio prospectivo de cohortes bien realizadas y otra evaluación retrospectiva de Europa informó de las siguientes proporciones -infección del 15-30%, neoplasias 10-30%, enfermedades del tejido conectivo 33 a 40%, varios (como la fiebre de origen medicamentoso, el hipertiroidismo, y la fiebre ficticia) 5-14%, 20-30% sin diagnostico. Una fiebre persistente debe ser documentada con precisión debido a que el patrón de la fiebre y su relación con la frecuencia del pulso (en particular, una disparidad de temperatura-pulso) puede apuntar una causa subyacente. La cartografía precisa de la fiebre puede requerir ingreso hospitalario. La diferencia de temperatura-pulso puede tener relevancia en el diagnóstico de las infecciones por microorganismos intracelulares tales como la fiebre tifoidea, brucelosis, y la legionelosis. La fiebre podría surgir de una patología en cualquier sistema, por lo que un examen físico minucioso es importante. Varios estudios, entre ellos dos grandes análisis prospectivos multicéntricos, han analizado la utilidad de otras investigaciones en la ausencia de indicios de diagnóstico. La evidencia de estos estudios apoyan el uso de tomografía computarizada de tórax y tomografía computarizada abdominal o ecografía (si no está ya realizada), buscando específicamente: abscesos, ganglios linfáticos, o esplenomegalia, crioglobulinas (la cryoglobulinemia mixta era sorprendentemente común, incluso en ausencia de factores de riesgo conocidos), y biopsia de arteria temporal, sobre todo en pacientes mayores de 55 años. En la mayoría de los casos en que la persona está clínicamente estable, los expertos consideran que el tratamiento empírico no es necesario. Los pacientes que están clínicamente inestables o neutropénicos requieren tratamiento antibiótico rápido y adecuado. La rifampicina puede suprimir la fiebre, incluso cuando no es de causa infecciosa. El uso empírico de esteroides es, generalmente, desaconsejado porque puede enmascarar los síntomas y dar lugar a un retraso en el diagnóstico de, por ejemplo, un proceso hematológico maligno subyacente. Varios expertos han recomendado el tratamiento con medicamentos anti-inflamatorios no esteroides en pacientes que ya han sido investigados exhaustivamente sin encontrar una causa subyacente. Este tratamiento puede ser beneficioso para los pacientes en algunas situaciones, tales como una enfermedad inflamatoria subyacente. Sin embargo, la teoría de que la respuesta del paciente a los medicamentos puede no permitirle al médico diferenciar neoplásias de otras causas de fiebre de origen desconocido la alternativa de los AINEs ha sido rechazada.
Palabras claves:
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