Digest

 

Un régimen pobre en grasas o con preferencia por grasas vegetales parece influir positivamente en el nivel de colesterol. No obstante no se dispone de ninguna prueba indiscutible en términos de prevención de enfermedades cardiovasculares. Pero, si es posible, se aconseja evitar alimentos con contenido alto de ácidos grasos. Se aconseja una alimentación mediterránea (rica en cereales, frutas y legumbres, pobre en grasas saturadas o animales) paara prevenir las enfermedades cardiovasculares porque se puede afirmar con certeza que no provoca ningún efecto adverso. Acidos grasos presentes en las grasas y aceites alimenticios Los ácidos grasos saturados son ácidos orgánicos sin dobles enlaces. Esencialmente se encuentran en las grasas animales y menos en aceites vegetales. Los ácidos grasos insaturados tienen un doble enlace C-C y el más conocido es el ácido oleico. El aceite de oliva y el de colza tienen un contenido alto. Pparecen influir favorablemente en los factores de riesgo cardiovasculares (alimentación mediterránea). Los ácidos grasos polinsaturados tienen varios dobles enlaces C-C. El ácido linoleico y el alfa-linoleico son substancias de base de otros ácidos grasos polinsaturados. No pueden ser sintetizados por el hombre bi el animal y por eso se han de aportar por vía alimenticia (sobre todo pescado, aceite de lino y aceite de colza). Estudios controlados randomizados (selección). La revista Cochrane ha evaluado 27 estudios randomizados relativos a un régimen pobre en grasas o modificado en su contenido de grasas (más grasas vegetales y menos grasas animales) con un total de más de 18000 participantes. El meta-análisis no ha mostrado influencia en la mortalidad global (riesgo relativo (RR): 0,98: IC a 95%: 0,96-1,12) ni sobre la mortalidad cardiovascular (RR: 0,91: IC a 05%: 0,77-1,07). Globalmente las complicaciones cardiovasculares fueron menos frecuentes (RR: 0,84: IC a 95%: 0,72-0,99). Un meta-análisis añadió a los regimenes modificados medidas suplementarias como actividad física. Esta evaluación de 17 estudios con más de 115000 participantes tampoco mostró una reducción significativa de la mortalidad. En el estudio WHI-Dietary-Modification con 48000 mujeres postmenopáusicas el grupo objeto del estudio redujo el aporte de grasas (<20%) y consumió más frutas, legumbres y cereales. Durante los 8 años del estudio la alimentación no tuvo ningún efecto en la frecuencia de enfermedad coronaria, de accidente vascular cerebral o en todos los accidentes cardiovasculares. Recomendaciones: La American Heart Association (AHA) recomienda para prevención cardiovascular un régimen en que las grasas saturadas han de limitarse al 7%. El aporte de colesterol alimenticio ha de representar menos de 300 mg diarios. Se recomienda la carne magra y las soluciones vegetales y los productos lácteos exentos o pobres en materias grasas. Es importante consumir pescado, al menos 2 veces por semana. Otras referencias: Primary Care 2010; 10 (2): 27-29 Prescrire Idées-Forces 2009; 28: 02
Palabras claves:
  • RCV
  • Grasas
  • Enfermedad cardiovascular

Nuestro objetivo es ofrecer a los profesionales de la salud una actualización constante sobre la información científica basada en la evidencia necesaria en su actividad profesional. 

Cada semana, a través de nuestro News Letter, estará informado sobre los nuevos artículos-resúmen que se incorporarán a la Base de datos.