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El tratamiento farmacológico debe ir siempre acompañado de una intervención conductual. Los tratamientos farmacológicos para la deshabituación a la nicotina son eficaces cuando se aplican de manera aislada. No obstante su eficacia absoluta aumenta cuando se asocia a una intervención conductual basal, duplicándose en general los efectos aislados de estos fármacos. Cuando una persona fumadora vaya a hacer un intento serio de dejar de fumar se le ha de ofrecer siempre algún fármaco de primera línea, teniendo en cuenta las contraindicaciones en cada caso, y que en algunas poblaciones (embarazadas, adolescentes, y fumadores de menos de 10 cigarrillos/día) la evidencia no es aún concluyente. Fármacos de primera línea: - Terapia sustitutiva con nicotina (TSN). Consiste en la administración de nicotina pura por una vía con velocidad de absorción menor que la inhalada. Para ello se han desarrollado varios dispositivos: parches, chicles y comprimidos para chupar (las tabletas sublinguales, spray nasal e inhalador bucal aún no están aprobados en España). Ninguna de estas formas ha demostrado ser más eficaz que las demás, por lo que la elección se debería basar en las preferencias del paciente. El principal inconveniente de la TSN es su infrautilización por parte de los pacientes, que los utilizan durante periodos más cortos o a dosis menores a las indicadas. En gestantes y lactantes, sólo se debe recomendar si la paciente no puede dejar de fumar sin esta ayuda. - Bupropión. Este fármaco antidepresivo aumenta las tasas de abstinencia a nicotina a largo plazo. No es un fármaco peligroso: su tolerancia cardiovascular es tolerable, tiene un bajo potencial de abuso y una baja cifra de efectos adversos leves (insomnio, cefaleas y erupciones cutáneas). Puede producir también crisis convulsivas, aunque con una probabilidad muy baja. La administración de 150 mg/24 h y 300 mg/24 h durante nueve semanas empezando entre 7 y 10 días antes de dejar de fumar han demostrado una efectividad similar. Tampoco existen grandes diferencias de eficacia comparado con la TSN. - Varenicilina. Es un antagonista parcial de los receptores nicotínicos ?4?2 de la acetilcolina, los más abundantes de los receptores nicotínicos cerebrales. Es un fármaco seguro, siempre que se respete su posología y recomendaciones de uso: está contraindicado en el embarazo y los efectos secundarios más frecuentes son náuseas, sueños anormales, estreñimiento, flatulencia, vómitos y xerostomia. La experiencia del uso con este fármaco es menor que con los anteriores. Al igual que todo tratamiento de la dependencia nicotínica, conviene administrarla con cuidado en quienes presentan antecedentes personales de enfermedad psiquiátrica, debiendo monitorizarse los cambios de humor y comportamiento. A dosis de 1mg/día y 2 mg/día duplica la efectividad frente a placebo, y su efecto es similar al de los otros tratamientos de primera elección. Según la eficacia de los tratamientos, los clínicos deberían considerar la combinación de fármacos útiles cuando los pacientes no hayan sido capaces de dejarlo con un único tipo de fármacos. Además cabe recordar que una intervención conductual puede llegar a duplicar las probabilidades de éxito.
Palabras claves:
  • Revisión
  • Nicotina
  • Bupropión
  • Varenicilina
  • Deshabituación tabáquica

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