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La prevalencia de HTA entre la población diabética es, generalmente, el doble de la que se encuentra en la población general y, por otra parte, los pacientes hipertensos tienen un riesgo 2,4 veces mayor de desarrollar Diabetes que la población normotensa. En la actualidad la diabates constituye una de las patologías cuya prevalencia aumenta alarmantemente a nivel mundial, a medida que lo hacen la longevidad, la obesidad y el sedentarismo de la población en general, lo que supone un aumento del riesgo cardiovascular. Así hemos pasado de hablar de un proceso metabólico con complicaciones cardiovasculares a una enfermedad cadiovascular de base maetabólica, por lo que se puede afirmar que la combinación de diabetes y HTA es alarmante para el riesgo de padecer complicaciones tanto macro (cardiopatía isquémica, lesiones vasculares cerebrales, arteriopatía periférica) como microvasculares (retinopatía, neuropatía y nefropatía). La asociación HTA-diabetes se erige como el binomio patológico que más morbi-mortalidad causa en el ser humano. Con el fin de evaluar el grado de control de los pacientes Diabéticos e hipertensos en España se ha realizado un estudio descriptivo con pacientes hipertensos y diabéticos que acuden a consulta médica de Atención Primaria por cualquier motivo. Se incluyeron 6.777 pacientes de Centros de Atención Primaria de todo el territorio nacional y se les analizó la presión arterial, el peso, la talla, el perímetro de cintura, una analítica completa y el tratamiento que seguían. La edad media de la muestra fue de 64,40 con una variación de 11,50 años por encima o por debajo. Entre la muestra, la media de glucosa fue de 141,8 (dif. 39mg/dl), la hemoglobina glicosilada fue < 7% en el 45,9% de la muestra y la presión arterial estaba controlada (PA<130/80 mmHg) en el 9,8% de los pacientes estudiados. El LDL colesterol era inferior a 100mg/dl en el 25,3% de los pacientes. En cuanto a los tratamientos, para el control de la Diabetes 2.259 pacientes (33,1%) seguian tratamiento con sulfonilureas y 3.768 pacientes (55,6%) utilizaban las biguanidas. Sólo 556 pacientes estaban en tratamiento con insulina, lo que representa el 8,2%. En lo que respecta a la hipertensión arterial los fármacos más utilizados fueron los diuréticos en 3.395 pacientes (50,1%) y los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina en 4.053 pacientes (59,8%). En este trabajo queda reflejado, que el grado de control logrado en estos pacientes diabéticos e hipertensos se aleja bastante del aconsejado en las guías y puede ser mejorado. Los diabéticos son más sensibles a la actividad vasoconstrictora de la angiotensina II, de la noradrenalina y la sal. Por ello, la HTA del diabético es más difícil de controlar. Destaca en esta población de alto riesgo cardiovascular, que todavía siga fumando la cuarta parte de ellos pese a todas las intervenciones que se les hacen. Sería aconsejable reforzar el consejo antitabaco para obtener mejores resultados. Es también llamativo que menos de la mitad de los pacientes (45,9%) tengan una hemoglobina glicosilada aceptable (<7%), probablemente por la inercia terapéutica del médico que suele resistirse a ser más agresivo con el tratamiento, y a un mal cumplimiento del tratamiento por parte del paciente. Conviene destacar también, que el 85% de los hipertensos diabéticos presentan sobrepeso u obesidad y seria necesaria la prescripción de dietas hipocalóricas, la modificación de los hábitos alimentarios y la práctica de una actividad física adecuada (ejercicio aeróbico moderado 3-4 veces por semana). También destaca el bajo número de pacientes insulinizados que sólo alcanza el 8,2% de los pacientes estudiados, a pesar del mal control de su HbA1c, lo que demuestra la persistencia de un cierto temor a la insulinización, tanto por parte de los pacientes como de los propios profesionales sanitarios. En cuanto al tratamiento antihipertensivo empleado, los bloqueantes del sistema renina angiotensina se erigen como los fármacos más utilizados ya que éstos han demostrado una serie de beneficios en la reducción de las complicaciones cardiovasculares en los diabéticos. Según los resultados analizados la detección de microalbuminuria entre los diabéticos debe ser una práctica habitual y sistemática, pues explora una de las funciones claves para marcar el devenir del RCV y para medir el efecto protector del tratamiento indicado, pero sólo estaba registrada en una proporción mínima en estos pacientes, lo que constituye sin duda el reflejo de una mala praxis en la sistemática a seguir en estos pacientes. Comparando con otros trabajos, el estudio de Robles N Retal que se diseñó para analizar la prevalencia de microalbuminuria en hipertensos y diabéticos de Extremadura (EstudioMICREX) mostró que un 12,4% de los hipertensos presentaban microalbuminuria, frente al 21,4% de los diabéticos (p<0,001). La tasa de microalbuminuria de hipertensos controlados y diabéticos era del 13,3%, pero se triplicaba en los hipertensos no controlados y diabéticos (33,8%;p<0,01). En este trabajo la prevalencia de microalbuminuria cuando estaba registrada fue globalmente superior (36,1%), probablemente debido a las diferencias en el diseño del estudio y recogida de datos. El estudio Tarmidas realizado por De Pablos et al mostró también un peor control de la presión arterial en los pacientes diabéticos respecto a los no diabéticos, estando peor controlada la presión arterial sistólica que la diastólica. El 40,6% de los pacientes estaban con un solo fármaco para el control de su presión arterial, mientras que en el presente trabajo era del 33%. Hay que tener en cuenta, la dificultad de alcanzar cifras tensionales de 130/80 mm Hg en hipertensos-diabéticos, lo que se correlaciona con la bibliografía existente. El presente estudio recoge una amplia base muestral de toda la geografía nacional, aunque presenta el inconveniente de que, al ser el equipo investigador tan amplio, resulta difícil unificar criterios en la recogida de la información. No obstante, los datos que aporta este estudio reflejan, en general, un mal control de la Hipertensión en estos pacientes, por lo que se deberían emprender nuevos estudios que profundicen en los hallazgos presentados para contrastar su validez. Futuras investigaciones sería interesante diseñarlas como estudios de intervención para comprobar el efecto directo de un ciclo de mejora sobre el control de estos pacientes. En resumen, el grado de control de los pacientes hipertensos y diabéticos es escaso y será preciso emprender medidas correctoras para cambiar el panorama, actuando sobre los médicos para que se convenzan de la importancia que adquiere el control adecuado de estos pacientes.
Palabras claves:
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  • Diabetes
  • Tratamiento
  • Hipertensión
  • Atención Primaria

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