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El papel del farmacéutico en la patología hemorroidal es múltiple. En primer lugar debe indagar acerca del problema, con el fin de reconducir al paciente a la consulta médica en caso necesario. Si esto no es necesario, el farmacéutico debe recomendar medidas preventivas higiénico-sanitarias y el asesoramiento sobre el uso de medicamentos que no requieran prescripción médica. Las medidas preventivas aconsejables pueden catalogarse en tres niveles de actuación: * Regularización de la función intestinal: - Evitar esfuerzos al defecar. - Reducir el tiempo de estancia en el inodoro. - Disminuir el tiempo entre deseo y acto de defecar. - Evitar diarreas crónicas. - Evitar alcohol, picantes y xantinas (café, té). - Dieta rica en fibra y líquidos (prevención estreñimiento). - Si fuera necesario, empleo de laxantes (fibras u osmóticos), excepto irritantes. * Higiene local - Lavado anal tras defecación (jabón ligeramente ácido o neutro). - Baños de asiento tibios. - Hielo local en fase aguda. - Hábitos de vida. - Evitar obesidad. - Evitar sedentarismo (pequeños paseos de 5 min/2 h). - Evitar esfuerzos intensos. Las hemorroides no complicadas suelen manifestarse cuando el paciente se queja de prurito, escozor, dolor, que pueden ser constantes o aparecer sólo en el momento de la defecación, así como la presencia de sangre roja en el papel higiénico no mezclada con las heces. En este caso en que no se detectan recurrencias, ni historia de fracasos ante tratamientos previos, el farmacéutico puede recomendar la administración de medicamentos para el alivio sintomatológico de las hemorroides. Sin embargo, si el dolor es persistente e intenso o la sangre es oscura o incluso roja pero se encuentra en el interior de las heces o mezclada con ellas, así como si las heces tienen color negruzco y el paciente no está tomando ningún medicamento (algunos antiácidos o sales de bismuto) o alimentos (remolacha, tinta de calamar) que tiña las heces de este color, la recomendación de consultar a su médico se impone. Esta sangre habitualmente procede de la rotura de alguna hemorroide interna, pero debe descartarse que proceda de patologías más severas o incluso malignas. Asimismo, son signos de alarma la referencia a cualquier bulto que salga a través del ano, habitualmente después de la defecación, ya que puede tratarse de un prolapso hemorroidal que corre el riesgo de estrangularse, trombosarse o infectarse. La presencia de hemorroides en los niños es otra circunstancia que requiere diagnostico médico. En la embarazada se recomiendan sobre todo las medidas higiénico-dietéticas y exclusivamente protectores, al igual que en la lactancia donde además se permiten los astringentes y vasoprotectores. Los productos que contienen vasoconstrictores están parcialmente contraindicados o deben usarse con precaución en pacientes diabéticos, hipertensos, cardiópatas, hipertiroideos o que exhiben dificultades urinarias o están recibiendo tratamiento antidepresivo con tricíclicos o IMAOs. Si la sintomatología no mejora tras una semana de tratamiento de un cuadro leve, o si aparecen síntomas nuevos (debidos muchas veces al propio tratamiento utilizado), se debe recomendar al paciente la consulta médica.
Palabras claves:
  • Hemorroides
  • Prevención

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