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Según la OMS el déficit de yodo constituye una de las principales causas de retraso mental y parálisis cerebral en el mundo. La deficiencia nutricional de yodo es un problema generalizado en Europa, y España no es una excepción. Las consecuencias de un nivel inadecuado de hormonas tiroideas durante el embarazo no se deben subestimar ya que comporta riesgo de aborto, parto prematuro y alteraciones neurológicas fetales que pueden tener consecuencias muy graves para el desarrollo cerebral. El embarazo en una mujer con alteraciones del tiroides se considera de alto riesgo. Entre las mujeres con alto riesgo de desarrollar hipotiroidismo clínico o subclínico durante el embarazo, se incluyen las que presentan antecedentes personales o familiares de enfermedad tiroidea, tiroiditis postparto, lobectomía tiroidea, bocio, anticuerpos tiroideos, síntomas o signos sugerentes de disfunción tiroidea, diabetes mellitus tipo 1, otras alteraciones autoinmunes y radiación previa de cabeza o cuello. Las embarazadas, madres lactantes y los neonatos figuran como población diana de la profilaxis con yodo, para asegurar un aporte suficiente que permita un desarrollo neurológico óptimo del feto y neonato. Los requerimientos de yodo durante el embarazo han sido establecidos en 250-300 mcg/d, en la lactancia entre 225-350 mcg/d, y en el neonato y durante la primera infancia de 90 mcg/d. Las recomendaciones actuales de yodoprofilaxis se basan en: Sustituir la sal común por sal yodada en la cocina y en la comida habitual; y, prescribir de forma sistemática un suplemento que contenga yoduro potásico a una dosis de al menos 150 mcg/d durante el embarazo y la lactancia. Probablemente la actitud más lógica en la actualidad sea iniciar tratamiento con dosis bajas de LS en cualquier embarazada con TSH >2,5 mU/ml y anticuerpos tiroideos positivos en el 1.er trimestre de gestación, debiendo ser remitida de forma preferente al endocrinólogo; la incertidumbre radica en la conducta a adoptar en las embarazadas que presentan niveles TSH entre 2,5 y 4 mcU/ml sin anticuerpos tiroideos. Se recomienda dosificar la LS para mantener la TSH <2,5 mU/l en 1.er trimestre y < 3 mU/ml en 2º-3.er trimestres (7,37). Según algunos estudios, los requerimientos de LS se incrementan cerca del 50% durante el 1.er trimestre del embarazo Se ha sugerido que en una mujer que sigue tratamiento con LS cuando se confirma el embarazo, se debería aumentar la dosis un 30%; o, alternativamente, incrementarla en función de la TSH medida en cada trimestre del embarazo. Adicionalmente, conviene recordar que el uso de antisépticos yodados durante el embarazo, parto y lactancia, puede provocar un hipotiroidismo transitorio neonatal, por lo que está totalmente contraindicado utilizarlos para la desinfección de las zonas de punción, campo quirúrgico y cualquier otro tipo de cura realizados a la madre y al recién nacido. El antiséptico de elección para la desinfección de la piel y para la realización de una intervención, es la clorhexidina al 0,05%; y, para la colocación de un catéter epidural, la clorhexidina al 0,05% con alcohol al 70%.
Palabras claves:
  • Hipotiroidismo
  • Embarazo
  • TSH
  • Yodo

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