Digest

 

Es imprescindible que el farmacéutico conozca las circunstancias específicas de cada paciente que requiere información sobre la dispepsia o solicita algún medicamento con el fin de tratar sus síntomas. Con independencia de las decisiones que se adopten, la primera medida recomendable en el tratamiento de la dispepsia funcional es llevar a cabo una dieta y un estilo de vida adecuados. Para ello, debe: - Evitar los factores de estrés y retomar alguna afición abandonada. - Hacer ejercicio. - Mejorar los hábitos de sueño. - No acostarse inmediatamente después de comer o cenar. - No usar prendas ajustadas (en la cintura). - No realizar comidas copiosas. - Ingerir los alimentos de forma relajada, lentamente, siguiendo un horario regular y masticándolos cuidadosamente. - Tomar una alimentación adecuada: evitar fritos, salsas, especias y embutidos; eliminar los alimentos ricos en restos celulósicos. - Disminuir el consumo de alcohol, bebidas excitantes y tabaco. En aquellos pacientes que presenten enfermedades concomitantes, hayan sido intervenidos quirúrgicamente, presenten síntomas desde hace tiempo, estén bajo tratamiento con otros medicamentos o consumen alcohol con cierta frecuencia y cantidad, lo mejor es remitirlos directamente al médico. En aquellos donde predomine el malestar abdominal (saciedad precoz, sensación de plenitud después de las comidas, mejora de los síntomas tras eructar, flatulencia e incluso náuseas o vómitos), el tratamiento farmacológico de elección (además de las medidas extrafarmacológicas antes comentadas) es un agente procinético. Entre aquellos donde predominen los síntomas relacionados con el dolor abdominal (localizado, especialmente en ayunas, con eventuales despertares durante la noche, que mejora con la ingestión de alimentos y con periodos de remisión y exacerbaciones), pueden beneficiarse de la administración de algunos medicamentos que no requieren receta médica, especialmente antiácidos, antagonistas H2 (ranitidina: Ardoral®, Leiracid®; famotidina: Pepcid®, Pepdual®) y algunos inhibidores de la bomba de protones (omeprazol: Ipirasa®; pantoprazol: Pantoloc®) . Los antiácidos son también utilizados, especialmente en pacientes que deban tener un especial control, tales como embarazadas. En general, sus efectos son algo menos duraderos que los de los antisecretores gástricos. Por su parte, los antisecretores gástricos no deben administrarse durante más de una semana sin control médico y debe recordarse que la cimetidina y el omeprazol pueden interaccionar con numerosos medicamentos que son metabolizados en el hígado. Por su parte, los antiácidos más recomendables asocian los derivados de aluminio y magnesio, para contrarrestar los efectos secundarios de ambos sobre la motilidad intestinal. Su eficacia varía según la forma farmacéutica, siendo la más efectiva la suspensión.
Palabras claves:
  • Dispepsia
  • Valoración por el farmacéutico
  • Antiácidos
  • Antagonistas H2

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