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Los caso de los trastornos de la acomodación visual son provocados, a manudo, por anticolinérgicos de uso tópico u orales, pero el mecanismo que causa los trastornos visuales no siempre es conocido en otros medicamentos como los antiepilépticos, los diuréticos, las sulfamidas,... La miopía e hipermetropía de origen medicamentoso y los trastornos de la acomodación acostumbran a aparecer de forma brusca y con manifestación bilateral. Estos trastornos pueden desaparecer también rápidamente simplemente con la suspensión del medicamento que los causa. La afectación provocada por un mismo medicamento puede variar su intensidad en función del estado óptico inicial, las dosis administradas y la susceptibilidad de cada paciente. El mecanismo que causa estos trastornos es, como ya comentabamos al inicio, desconocido en muchas ocasiones, pero los pacientes acostumbran a referir visión borrosa. MEDICAMENTOS. Anticolinérgicos/ Medicamentos colinérgicos: Las sustancias que actúan sobre el sistema nervioso parasimpatico afectan principalmente a la acomodación y el diámetro delas pupilas. Los anticolinérgicos como la atropina y sus derivados administrados por vía local sobre el ojo, paralizan la acomodación y provocan una pidriasis buscada, por ejemplo, cuando hay que realizar un examen de los ojos o antes de una intervención quirúrgica. La presencia de un ángulo cerrado expone, por otra parte, a un riesgo de glaucoma. Los espasmolíticos para el tratamiento de trastornos digestivos y urológicos, así como los antidepresivos tricíclicos, algunos neurolépticos, la mayoría de antiparkinsonianos, medicación para el tratamiento del Alzheimer como la Memantina, los broncodilatadores o los antihistamínicos H1 más antiguos como la hidroxizina tienen también propiesdades anticolinérgicas. Los medicamentos colinérgicos (principalmente los agonistas de los receptores muscarínicos o los inhibidores de la colinesterasa) pueden provocar espasmo (visión borrosa) y una retracción de las pupilas manifestandose, a veces, en una miopía. La acetilcolina, el carbacol o la policarpina se aplican por via tópica sobre el ojo cuando hay que realizar una operación de los ojos o de glaucoma. Entre los inhibidores de la colinesterasa encontramos neostigmina, piridostigmina, donepezilo y la rivastigmina para el tratamiento de la miastenia gravis, atonía intestinal y la enfermedad de Alzhiemer, o la vareniclina para la deshabituación tabáquica. OTROS GRUPOS DE MEDICAMENTOS. El topiramato, diversos diuréticos, los inhibidores de la anhidrasa carbónica administrador por vía tópica u oral (entre otros acetazolamida, brinzolamida, dorzolamida) y las sulfonamidas (particularmente cotrimoxazol) pueden, no sólo provocar una miopía, sino también un aumento de la presión intraocular. Algunos antiepilépticos (p. ej. Carbamazepina) y el litio pueden provocar también trastornos de la acomodación visual. La hidroxicloroquina puede ser el origen de daños graves en los ojos (modificaciones de la córnea y de la retina), pero también provocar visión borrosa. COMENTARIO DE LOS EXPERTOS El paciente debe ser informado de los posibles trastornos de la visión en la medida de lo posible y se le debe advertir que su capacidad para conducir puede verse afectada. En caso que un paciente nos manifieste trastornos de la visión de aparición súbita es necesario preguntarle si le han prescrito algún nuevo medicamento que pueda haber sido el desencadenante.
Palabras claves:
  • Trastornos de la visión
  • Anticolinérgicos
  • Antidepresivos
  • Diuréticos
  • Miopía
  • Hipermetropía

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