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La publicación de un ensayo clínico en mujeres mayores, ha demostrado que dosis altas de vitamina D para conseguir una protección frente a caídas y fracturas en mujeres de alto riesgo tienen un efecto contrario. En tanto no se constate con nuevos estudios, se sugiere no ingerir dosis altas de vitamina D, del orden de 500.000 UI anuales. En 2010 se publicaron los resultados de un ensayo clínico, denominado ""Vital D Study"" diseñado para investigar la efectividad de los suplementos de vitamina D con dosis altas de colecalciferol por vía oral con el fin de reducir el riesgo de caídas y fracturas, en sus propios domicilios, de mujeres mayores de alto riesgo. Sin embargo, al contrario de la hipótesis del estudio los investigadores constataron que los suplementos empeoraban el riesgo. A un total de 2.256 mujeres mayores, del Sur de Australia se les administró de forma aleatoria dosis anuales de 500.000 UI de colecalciferol o placebo, en otoño o en invierno, durante 3 a 5 años. A nivel del objetivo del estudio, la incidencia de caídas en el grupo de colecalciferol fue de 83,4 por 100 personas-año comparado con 72,7 por 100 personas-año en el grupo que recibieron placebo. La incidencia de fracturas fue de 4,9 por 100 personas-año en el grupo de colecalciferol, en comparación con el 3,9 por 100 personas-año en el grupo que recibió placebo. Los investigadores indicaron que en su estudio ""se utilizó la dosis anual total más alta de vitamina D (500.000 UI) comunicada en cualquier otro ensayo controlado, apuntando la posibilidad de que el resultado adverso sea dosis-dependiente. Se sugiere que una dosis alta infrecuente de vitamina D puede ser contraproducente, y por lo tanto ser necesario el ""reevaluar los riesgos y los beneficios de la práctica clínica actual de proporcionar dosis altas masivas de colecalciferol a pacientes con deficiencia de vitamina D"". Al mismo tiempo de publicarse estas evidencias, la FDA norteamericana publicaba una nota informando del riesgo de intoxicaciones en lactantes al recibir dosis altas de vitamina D, en aquellos que reciben lactancia materna total o parcial. Para complementar la dosis reducida de vitamina D en la leche materna, es habitual suplementar con preparados vitamínicos. Algunos preparados líquidos, en forma de gotas, son difíciles de dosificar y los padres o cuidadores, por accidente, administran más dosis de la recomendada. Solo se deben administrar con los goteros que se incluyen en el envase. El objetivo es favorecer el desarrollo de los huesos largos en niños con lactancia materna. Su falta provoca problemas en los huesos, con un escaso desarrollo, provocando raquitismo. Por otra parte, dosis excesivas de vitamina D pueden ocasionar náuseas y vómitos, pérdida del apetito, excesiva sed, micción frecuente, estreñimiento, dolor abdominal, debilidad muscular, dolores articulares y musculares, confusión y fatiga, así como, grave deterioro renal.
Palabras claves:
  • Vitamina D
  • Caídas y fracturas
  • Intoxicaciones en lactantes

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