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Los adultos jóvenes y de mediana edad tratados con fármacos para su TDAH (déficit de atención / hiperactividad) no tienen mayor probabilidad de desarrollar eventos cardiovasculares graves, como la muerte súbita de origen cardíaco, infarto de miocardio o derrame cerebral Se llevó a cabo un estudio para evaluar las consecuencias cardiovasculares que podía tener el tratamiento farmacológico del TDAH, ya que éstos fármacos pueden aumentar la tasa cardíaca del paciente y la presión arterial. Entre 2001 y 2010, el uso de medicamentos etiquetados para el tratamiento del TDAH aumentó aún más rápidamente en adultos que en niños. Según el comité consultivo de la FDA sobre la seguridad de los medicamentos para el TDAH, más de 1,5 millones adultos en Estados Unidos estaban tomando estimulantes en 2005. Estudios controlados con placebo en niños y adultos indican que los estimulantes y la atomoxetina pueden elevar la presión arterial sistólica en aproximadamente 2 a 5 mm Hg y la presión arterial diastólica entre 1 y 3 mm de Hg y también pueden dar lugar a aumentos en la frecuencia cardíaca. No obstante, a pesar de que a causa de estos efectos se prevé un ligero aumento del riesgo de infarto de miocardio, muerte súbita cardíaca (SCD) y accidente cerebrovascular, los ensayos clínicos no han sido lo suficientemente grandes como para evaluar el riesgo de estos eventos. En este estudio los investigadores se propusieron determinar si la administración de medicamentos para el TDAH en la edad adulta podría estar relacionado con un mayor riesgo de infarto, accidente cerebrovascular o muerte súbita cardíaca (MSC). Se reunieron datos de cuatro registros sanitarios informatizados en cuatro lugares diferentes. Todos los participantes del estudio tenían una edad de 25 a 64 años y habían estado tomando varios medicamentos para el TDAH, que incluyen las anfetaminas, atomoxetina, o metilfenidato. Se correspondió a cada usuario de dos medicamentos para el TDAH una persona que no fuera usuaria de estos fármacos equiparando sexo, fecha de nacimiento, y año del calendario sin importar si se encontraban en la misma región. En total, incluidos los usuarios y no usuarios, el estudio observó a 443,198 personas. Se informó de un total de 1.357 infartos, 296 muertes súbitas cardiacas, y 575 accidentes cerebrovasculares durante el seguimiento. Después de examinar los datos y su análisis, no se encontró ninguna diferencia estadísticamente significativa entre el riesgo de los usuarios y los no usuarios de medicamentos para el TDAH. Tampoco detectaron mayor incidencia de ningún fármaco específico ni por una mayor duración del tratamiento. Los resultados fueron similares cuando los usuarios se limitaban a los nuevos usuarios. Tampoco parece haber influencia por enfermedad cardiovascular previa ni por la edad de los usuarios. El riesgo de eventos cardiovasculares no fue diferente entre los pacientes tratados a corto medio o largo plazo, tanto durante el periodo de tratamiento como en los 12 meses posteriores a éste. Hubo un riesgo similar o aumentó muy poco entre los nuevos usuarios en comparación con los no usuarios. Los autores destacaron que no podían descartar un aumento modesto en eventos cardiovasculares graves debido a algunas limitaciones en el estudio, ya que no tenían información completa sobre una serie de factores que podrían haber influido en los resultados, así como otros factores asociados con el tratamiento farmacológico del TDAH.
Palabras claves:
  • TDAH
  • Eventos cardiovsculares
  • Hiperactividad
  • Trastornos psiquiátricos
  • IAM

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