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En el embarazo existe una resistencia a la insulina y una hiperinsulinemia que puede predisponer a algunas mujeres a desarrollar diabetes durante la gestación. La insulino-resistencia se favorece por la secreción placentaria de hormonas diabetógenas, como la hormona de crecimiento, el cortisol, el lactógeno placentario y la progesterona, así como por el aumento de la adiposidad materna, el descenso en su actividad física y el aumento de la ingesta calórica. La DG tiene lugar cuando la función pancreática no es suficiente para superar la resistencia a la insulina creada por estos cambios hormonales. La diabetes mellitus pregestacional constituye la alteración metabólica que más frecuentemente se asocia al embarazo afectando al pronóstico de la madre y al de su futuro hijo. Cerca del 1% de todas las mujeres embarazadas presentan diabetes antes de la gestación (DPrG) y en un 5-12% de los casos puede descubrirse tal patología en el transcurso del embarazo (DG). La DG constituye el 88% de las diabetes durante el embarazo, la tipo 2 el 8% y la diabetes tipo 1 llega al 4%. El manejo de la paciente con DPrG necesita frecuentes controles en sangre de la glucemia con ajustes en el tratamiento necesarios para alcanzar un estado euglucémico, importante para disminuir la probabilidad de resultados adversos en el embarazo, como abortos, anomalías congénitas, macrosomía, muerte fetal intrauterina y morbilidad neonatal. Con objeto de evaluar la eficacia y seguridad de los análogos de la insulina en mujeres embarazadas con diabetes pregestacional, se llevó a cabo un estudio en el que se recogieron datos de las embarazadas con diabetes tipo 1 o 2 que fueron atendidas en la Unidad de Diabetes y Embarazo entre enero de 1998 y abril de 2008 (n=351). Doscientas cuarenta y una pacientes fueron tratadas con insulina regular y NPH, y 110 fueron tratadas con diferentes combinaciones de insulinas incluyendo un análogo de insulina (la mayoría con NPH y lispro). No hubo diferencias en cuanto a malformaciones congénitas entre ambos grupos (3,3 y 3,6%). El grupo tratado con análogo de insulina tuvo una hemoglobina ligeramente más alta que el grupo tratado con insulina humana durante el primer trimestre (6,9 [1,1]% vs 6,6 [1,0]%; p=0,022) y necesitó menor dosis de insulina durante todo el embarazo. La hipoglucemia grave fue significativamente menos frecuente entre las mujeres tratadas con un análogo de insulina rápida (2,3 vs 10,0%; p=0,025). La hipoglucemia neonatal fue significativamente más frecuente en dicho grupo (34,9 vs 23,6%; p=0,043) en relación con el uso concomitante de bomba de insulina, mientras que no hubo diferencias en otras variables obstétricas y neonatales entre ambos grupos. Los resultados de este estudio demuestran que el uso de los análogos de insulina es tan seguro y eficaz como la insulina humana en el control, durante el embarazo, de mujeres con diabetes mellitus pregestacional. Los resultados mostraron, en general, que el control glucémico y los resultados maternos y fetales fueron similares a los obtenidos con insulina humana. Además, la importante reducción de episodios de hipoglucemia materna grave, confieren una imoportante ventaja a los análogos de la insulina con respecto a la insulina humana.
Palabras claves:
  • Diabetes mellitus tipo 1
  • Malformaciones congénitas
  • Embarazo
  • Análogos de insulina
  • Insulina humana
  • Diabetes pregestacional

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