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El virus VPH juega un papel importante en la ocurrencia de cáncer de cuello de útero. Los tipos de virus del papiloma 16 y 18, pero también 31, 33, 45 tienen un alto riesgo oncogénicos y son los que más a menudo están implicados en el desarrollo de displasia y cáncer genital. Otros factures que favorecen el desarrollo de cáncer de cuello uterino son las primeras relaciones sexuales precoces, el cambio frecuente de parejas sexuales, el sexo con hombres cuyas anteriores parejas han tenido cáncer de cuello de útero, tabaquismo, infecciones genitales e inmunodeficiencia (por ejemplo, VIH). SIGNOS Y SÍNTOMAS. En la fase inicial, un cáncer de cuello de útero puede ser asintomático. Sangrados vaginales irregulares, generalmente post-coitales, pero también entre menstruaciones son, por lo general, los primeros síntomas sugestivos de cáncer de cuello de útero. En un estadio más avanzado, el cáncer puede originar sangrados espontáneos, un flujo vaginal maloliente o dolor pélvico. El cáncer aún más extendido puede causar uropatía obstructiva, dolor de espalda y edema de las piernas debido a la obstrucción venosa o linfática. MEDIDAS PREVENTIVAS. La prevención primaria del cáncer de cuello de útero incluye medidas para prevenir la aparición de la enfermedad, como por ejemplo la vacunación o mantener relaciones sexuales con preservativos. La vacuna contra el VPH podría prevenir, al menos, el 70% de los cánceres cuello de útero. El uso sistemático de preservativo reduce el riesgo, pero no garantiza una protección absoluta. La prevención secundaria incluye las medidas para la detección precoz de la enfermedad, muy eficaces en los casos cánceres no invasivos a largo plazo. Los exámenes ginecológicos preventivos permiten, por ejemplo, detectar el cáncer de cuello de útero de forma precoz. Se recomienda una prueba de Papanicolau anual desde la primera relación sexual o a los 18 años a más tardar). El Papanicolau y la prueba del VPH puede llevarse a cabo al mismo tiempo. Si las pruebas dan resultados negativos o si tres pruebas consecutivas de Papanicolaou son normales, el control también se puede realizar cada dos o tres años. Los exámenes preventivos continuados hasta la edad de 65-70 años, han presentado resultados negativos de la prueba durante diez años o han sido objeto de histerectomía. Si los resultados indican la presencia de displasia grave u otros trastornos hemorrágicos (menorragias (sangrados de más de 14 días), sangrados post-coitales y post-menopausicos), debe realizarse un análisis más en profundidad. RECOMENDACIONES: El cumplimiento de las normas de prevención (mantener relaciones siempre con protección, evitando el contacto del esperma y la sangre con la boca, consultar al médico cuando aparezca un picor excesivo, ardor o flujo maloliente) reduce el riesgo de infección por HPV. Las mujeres que cambian de pareja sexual con frecuencia (más de 5 por año) deben comprobar, una vez al año, que no sufren infecciones de transmisión sexual. Se recomienda la vacunación general de todas las niñas entre 9 y 15 años y mujeres entre 16 y 26 años (si es posible antes de la primera relación sexual). Para una protección duradera contra el cáncer cuello de útero, se deben administrar tresinyecciones intramusculares a los 0, 2 y 6 meses.
Palabras claves:
  • Vacunas
  • Infecciones vaginales
  • Recomendaciones
  • Prevención

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