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El implante intravítreo de dexametasona supone una ampliación del abanico terapéutico en el edema macular, aunque se está todavía lejos de obtener una solución amplia y duradera del problema. El implante intravítreo de dexametasona ha sido autorizado para el tratamiento en adultos del edema macular después de una oclusión de rama venosa retiniana (ORVR) u oclusión venosa retiniana central (OVCR); y para el tratamiento de la inflamación que se presenta como uveítis no infecciosa en el segmento posterior del ojo. El implante debe ser administrado por un oftalmólogo con experiencia en inyecciones intravítreas. A nivel de edema macular, la dexametasona liberada por el implante intravítreo reduce la inflamación, inhibiendo el edema, la deposición de fibrina, la fuga capilar y la migración fagocitaria. Los ensayos clínicos controlados han demostrado una eficacia moderada al menos durante 90 días, con una mejora de la agudeza visual con la mejor corrección (BCVA) de al menos 15 letras que alcanza su máximo a los 60 días, en el 29,3%de los pacientes tratados con el implante de 700 mg de dexametasona, frente a un 11,3% con el implante simulado, manteniendo una diferencia significativa a los 90 días (21,8% vs. 13,1%), pero no así a los 180 días (21,5% vs. 18,5%). Se observó un efecto claramente más marcado en los pacientes con edema macular relativamente reciente (menos de 90 días), con efectos máximos del implante de dexamentaso 700 a los 60 días sobre agudeza visual con la mejor corrección (BCVA) de al menos 10 letras en el 38,6%, frente a un 27,5% entre los pacientes con edema macular de 90 o más días de duración. En el tratamiento de la uveítis no infecciosa en el segmento posterior del ojo, los resultados mostraron unas tasas de respuesta del 47% con el implante de dexametasona 700 vs. 12% con el implante simulado, persistiendo el beneficio al menos hasta la semana 26. El implante intravítreo de dexametasona parece presentar un perfil de seguridad aceptable y predecible. Sus efectos adversos más comunes son el incremento de la presión intraocular y las cataratas, aunque son fácilmente manejables terapéuticamente y muy pocos pacientes pueden llegar a requerir intervenciones drásticas inmediatas. La reducción de la agudeza visual provocada por el edema macular tiene importantes efectos negativos sobre la calidad de vida de los pacientes, por lo que disponibilidad de un tratamiento eficaz que permita recuperar la agudeza visual y limitar la pérdida de ésta tras una oclusión venosa retiniana, es relevante terapéuticamente. Sin embargo, las tasas de respuesta obtenidas con el implante intravítreo de dexametasona no parece que sean muy elevadas, aunque superen ampliamente el control inactivo.
Palabras claves:
  • Dexametasona
  • Implante intravítreo
  • Edema macular

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