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El citomegalovirus (CMV) es uno de los agentes patógenos más importantes en el paciente trasplantado renal. Puede ocasionar infección y enfermedad, de graves consecuencias, directas e indirectas. Durante el trasplante, el CMV se transmite por medio del órgano trasplantado o de las transfusiones de sangre. La enfermedad puede iniciarse por primoinfección, reactivación del propio virus por la inmunodepresión o reinfección por otro serotipo diferente. La activación del virus desde latencia es inducida por factores presentes en receptores de trasplantes: tratamiento con anticuerpos antilinfocitarios o fármacos inmunodepresores, reacciones alogénicas, infecciones sistémicas e inflamación. La inflamación se acompaña de producción de factor de necrosis tumoral (TNF) y otras citocinas, que estimulan mensajeros intracelulares y reactivan el CMV en latencia, que resulta en replicación viral. Los tratamientos de inmunodepresión usados en el trasplante de órganos afectan a diferentes aspectos de la replicación viral: anticuerpos antilinfocitarios, ciclosporina o tacrolimus promueven la replicación y diseminación del virus por suprimir respuestas inmunes antivirales. También se ha referido mayor riesgo a mayor incompatibilidad en el sistema HLA (antígeno leucocitario humano), insuficiencia renal que requiera diálisis o disfunción crónica del injerto. La exposición al virus, detectada por anticuerpos IgG, está presente en más de dos tercios de los donantes y receptores antes del trasplante. Se realizó un estudio observacional descriptivo retrospectivo de todos los trasplantes renales realizados en el Hospital La Fe entre 1994 y 2005 (n=996). El diagnóstico de infección o enfermedad por CMV se realizó mediante serología, cultivo, determinación de antigenemia pp65 o cuantificación de CMV por reacción en cadena de la polimerasa (PCR) en sangre periférica. Entre todos los casos estudiados la profilaxis recibida fue con aciclovir en 20 pacientes (2,4%), ganciclovir en 478 (56,8%), valganciclovir en 166 (19,7%,) y ninguna en 178 (21%). La serología para CMV fue positiva en 802 donantes (83%) y en 860 receptores (89%). Entre los receptores que padecieron enfermedad por CMV (N=60), perdieron el injerto cuatro y fallecieron seis. La infección precoz y la enfermedad precoz fueron significativamente más frecuentes (p<0,05) en los casos donante positivo-receptor negativo (D+/R-). Padecer infección precoz o tardía se asociaba a muerte por cualquier causa (odds ratio [OR] 2,03, intervalo de confianza del 95% [IC 95%] 1,24-3,31, p<0,05). La enfermedad precoz o tardía por CMV se asociaba a mayor pérdida del injerto por cualquier causa (OR 1,97, IC 95% 1,14-3,43, p<0,05). Tras la regresión logística, permanecía significativa la asociación entre infección por CMV y muerte por cualquier causa. CONCLUSIONES. La infección por citomegalovirus (CMV) es una seria complicación del trasplante renal, cuyos efectos directos (enfermedad por CMV) son bien conocidos. Actualmente, está abierto un debate sobre si la replicación mantenida de bajo grado induce efectos indirectos por modulación del sistema inmune (rechazo agudo, eventos cardiovasculares, diabetes mellitus). En pacientes con trasplante renal, presentar infección por CMV se asocia a muerte por cualquier causa.
Palabras claves:
  • Trasplante
  • Citomegalovirus
  • Riñón
  • Profilaxis

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