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Su eficacia no es cuestionable en las indicaciones autorizadas y puede considerarse una buena alternativa para los pacientes con diabetes de tipo 2 inadecuadamente controlados con metformina o con una sulfonilurea, o con terapias combinadas. La liraglutida es un agente antidiabético que actúa mimetizando de forma prolongada las acciones fisiológicas del GLP-1, combinando un incremento de los niveles de insulina con una reducción de los correspondientes al glucagón, lo que conduce a una reducción de la producción hepática de glucosa, que se traduce en una reducción efectiva de la glucemia, que se mantiene estable con una única administración subcutánea diaria. Ha sido autorizada para el tratamiento de la diabetes de tipo 2, en combinación con metformina o una sulfonilurea en pacientes cuyos niveles de glucosa no están satisfactoriamente controlados con metfotmina o una sulfonilurea en monoterapia a la máxima dosis posible; o en combinación con metformina y una sulfonilurea, o metformina y una tiazolidindiona, en pacientes cuyos niveles de glucosa no están satisfactoriamente controlados pese al tratamiento con dos medicamentos. Todo los datos disponibles permiten afirmar que la liraglutida fue más eficaz que la glimepirida (una sulfonilurea) en monoterapia. Los estudios sobre terapia dual, en combinación con metformina, han demostrado la superioridad de la liraglutida vs. glimepirida, vs. rosiglitazona, así como vs. metformina sola. Desde el punto de vista de la seguridad, el perfil toxicológico de la liraglutida parece ajustarse bien a lo que podría esperarse de sus propiedades biológicas, muy similares a las ya conocidas a través de la exenatida, su evidente antecedente farmacológico. Un margen de seguridad aceptable, con predominio de los efectos de tipo gastrointestinal, en especial náuseas y vómitos. En resumen, un nuevo fármaco del grupo de los incretino-miméticos, que ha demostrado su eficacia clínica en varios estudios controlados, aunque algunos de ellos adolezcan de ciertos defectos metodológicos relacionados con elección del mejor fármaco comparador y de la mejor dosis posible de éste, de los tipos de pacientes a tratar y de la duración del tratamiento. En cualquier caso, su eficacia no es cuestionable en las indicaciones autorizadas y puede considerarse una buena alternativa para los pacientes con diabetes de tipo 2 inadecuadamente controlados con metformina o con una sulfonilurea, o con terapias combinadas. En particular, la liraglutida ejerce un efectos similar a la insulina glargina sobre la HbA1c pero un mejor control sobre el peso de los pacientes, un elemento importante dado que en diabetes de tipo 2 el sobrepeso y la obesidad son comunes y constituyen un importante factor de morbilidad; por otro lado, solo requiere una única administración diaria, lo que supone una relativa ventaja sobre la exenatida, que requiere dos.
Palabras claves:
  • Liraglutida
  • Victoza®
  • Diabetes de tipo 2

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