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La prevalencia del cáncer permanece alta, los costes del tratamiento son altos y la cura para muchos cánceres no ha sido encontrada todavía. La posibilidad de que la respuesta de los pacientes a la terapia anticancerosa pueda ser mejorada con cambios en la dieta es muy atractiva. El estrés oxidativo inducido por quimioterapia reduce las tasas de la proliferación y de la supervivencia de las células cancerosas, esto produce una respuesta objetiva que puede ser cuantificada por la contracción del volumen del tumor. No obstante, la quimioterapia también afecta a las células normales, conduciendo a efectos tóxicos. Los alimentos son potentes inductores de respuestas metabólicas, nutrientes específicos aumentan el crecimiento del músculo, mientras que otros modulan la respuesta inflamatoria o promueven el apetito. La explotación de los efectos diferenciales de los alimentos y la ausencia de determinadas vías metabólicas durante una enfermedad, pueden ser una estrategia para impulsar la eficacia de la terapia farmacológica. Lee at al., han informado recientemente que un ayuno durante un periodo corto de tiempo antes de la quimioterapia, induce una resistencia al estrés diferente entre las células normales y las del cáncer. En las células normales, el ayuno activa vías metabólicas protectoras que le confieren resistencia al estrés oxidativo, mientras que en las células de levaduras activadas con un oncogén no se puede activar esta respuesta protectora y siguen siendo sensibles al estrés oxidativo. Esta diferencia en el metabolismo puede ser usada para promover la selectividad de la terapia anticancerosa aumentando la resistencia de las células normales a la quimioterapia. Adicionalmente, en otros experimentos que usan modelos con ratones con injertos humanos (xenoinjertos) se ha observado que después de 48-60 horas de depravación de comida se retarda el crecimiento el tumor por daño y apoptosis del ADN, y en algunos casos, tan eficazmente como lo hace la quimioterapia. Lee at al. también observaron una sinergia entre el ayuno y la terapia farmacológica. En una serie de casos de 10 pacientes que se sometieron voluntariamente a un ayuno por un corto periodo de tiempo antes y después de la quimioterapia, la fatiga, la debilidad y los efectos adversos gastrointestinales se redujeron. A pesar de todo esto, hay que tener presente que la malnutrición puede conllevar inevitablemente a un incremento de la morbilidad y la mortalidad. Podría considerarse llevar a cabo más ensayos clínicos para testar los efectos del ayuno con la restricción sólo de nutrientes específicos durante 2 o 3 días durante y después de la quimioterapia.
Palabras claves:
  • quimioterapia
  • metabolismo
  • estrés oxidativo
  • células cancerosas
  • ayuno

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