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Aunque algunos estudios han evaluado el riesgo de tromboembolismo venoso con las nuevas hormonas anticonceptivas, pocos han examinado si éstas están relacionadas con un incremento del riesgo de ictus trombótico y de infarto de miocardio. Aunque estas complicaciones arteriales son de tres a cuatro veces menos frecuentes que las venosas en mujeres jóvenes, las consecuencias a corto y largo plazo son a menudo más serias y asociadas a más mortalidad. Se trata de un estudio de cohortes Danés de 15 años, donde se siguieron mujeres no gestantes de 15 a 49 años sin historia de enfermedad cardiovascular o cáncer. El objetivo del estudio fue evaluar el riesgo de ictus trombótico e infarto de miocardio asociado con el uso de varios tipos de hormonas anticonceptivas, acorde con la dosis de estrógeno, el tipo de progestágeno y la vía de administración. Se seleccionaron un total de 1.626.158 mujeres. Durante este tiempo ocurrieron 3311 primeros ictus trombóticos (21.4 por 100.000 personas/año) y 1725 primeros infartos de miocardio (10.1 por 100.000 personas/año). Comparado con las mujeres control, las cuales no tomaban hormonas anticonceptivas, las consumidoras de éstas que incluyeron etinilestradiol a una dosis de 30 a 40 µg estuvieron asociadas con los siguientes riesgos relativos (con un intervalo de confianza del 95%) de ictus trombótico e infarto de miocardio, acorde con el tipo de progestágeno: noretindrona, 2.2 (1.5 a 2.8) y 2.3 (1.3 a 3.9); levonorgestrel, 1.7 (1.4 a 2.0) y 2.0 (1.6 a 2.5); norgestimato, 1.5 (1.2 a 1.9) y 1.3 (0.9 a 1.9); desogestrel, 2.2 (1.8 a 2.7) y 2.1 (1.5 2.8); gestodeno, 1.8 (1.6 a 2.0) y 1.9 (1,6 a 2.3); y dospirenona, 1.6 (1.2 a 2.2) y 1.7 (1.0 a 2.6) respectivamente. Con etinilestradiol el resigo relativo para una dosis de 20 µg acorde con el tipo de prostaglandina fue: desogestrel, 1.5 (1.3 a 1.9) y 1.6 (1.1 a 2.1); gestodeno, 1.7 (1.4 a 2.1) y 1.2 (0.8 a 1.9); y drospirenona, 0.9 (0,2 a 3.5) y 0.0. Para los parches transdérmicos, el riesgo relativo correspondiente fue de 3.2 (0.8 a 12.8) y 0.0; y para el aro vaginal, 2.5 (1.4 a 4.4) y 2.1 (0.7 a 6.5). Además se manifestó que la tasa de incidencia para ictus trombótico e infarto de miocardio se incrementaba con un factor de 20 a 100 respectivamente en el grupo de edad mayor (45 a 50 años) comparado con el grupo más joven (15 a 19 años). La conclusión fue que aunque el riesgo absoluto de estas dos patologías asociado al uso de hormonas anticonceptivas fue bajo, el riesgo se incrementó con un factor de 0.9 a 1.7 con el uso de anticonceptivos orales que incluyen etinilestradiol a la dosis de 20 µg y con un factor de 1.3 a 2.3 con la dosis que incluye etinilestradiol a una dosis de 30 a 40 µg, con relativamente pequeñas diferencias en el riesgo acorde con el tipo de progestágeno.
Palabras claves:
  • hormonas anticonceptivas
  • ictus trombótico
  • infarto de miocardio
  • riesgo relativo
  • etinilestradiol
  • progestágenos

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