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El EPOC se caracteriza por una inflamación crónica de las vías respiratorias que conlleva a un incremento de la producción de moco y al mal funcionamiento de los cilios presentes en estas vías. El proceso de inflamación conduce a la destrucción de los bronquiolos respiratorios, a la perdida de parénquima y al adelgazamiento de la pared vascular. Globalmente, el EPOC es la cuarta causa de muerte. En las exacerbaciones del EPOC se establece una correlación entre la colonización por bacterias de las vías respiratorias bajas y la elevación de mediadores inflamatorios. Los miembros antibóticos de la clase de los macrólidos, que incluyen ertiromicina, claritromicina y azitromicina, inhiben la síntesis de proteínas bacterianas. Además, han demostrado tener efectos antiinflamatorios e inmunomoduladores, disminuyendo la producción de citoquinas en los pulmones. Un estudio clínico reciente de Albert et al., que incluyó 1142 voluntarios, examinó la hipótesis de que la administración de 250mg diarios de azitromicina durante un año podría reducir la frecuencia de exacerbaciones agudas del EPOC. En los pacientes que recibieron azitromicina el tiempo medio de la aparición de la primera exacerbación aguda aumentó 92 días, la frecuencia de exacerbaciones fue de 1.48/año en el grupo de azitromicina frente 1.83/año en el grupo placebo y la calidad de vida medida con el Cuestionario Respiratorio George resultó superior en el grupo de azitromicina. No se observaron diferencias significativas con respeto a la mortalidad entre los dos grupos. El uso de azitromicina para la prevención del EPOC no se recoge en las actuales guías clínicas, en las que se recomienda como terapia farmacológica el uso de beta-agonistas y anticolinérgicos inhalados de larga duración y glucocorticoides inhalados, añadida al abandono del hábito tabáquico y a la realización de programas de rehabilitación pulmonar. Un paciente que continua con frecuentes exacerbaciones agudas a pesar del tratamiento que recomiendan les guías sería un potencial candidato para el tratamiento con azitromicina, éste tendría que haber sufrido mínimo dos episodios en el año previo. Los principales efectos adversos que se pueden desencadenar durante un año de tratamiento con azitromicina incluyen ototoxicidad, toxicidad cardiaca e interacciones entre fármacos (porque es inhibidor débil del CYP3A4), por lo que antes de iniciar el tratamiento y cada 3 meses, se recomienda hacer un test auditivo y un electrocardiograma. Las principales áreas de incertidumbre son si el régimen tendría que ser diario o a días alternos; el potencial desarrollo de resistencias por parte de los organismos colonizadores, en el ensayo clínico de Albert et al., los nuevos organismos colonizadores eran más resistentes a macrólidos (81%) con respecto al grupo placebo (41%); y la duración del tratamiento, en ésta revisión se sugiere que éste sólo tendría que ser discontinuado si hay presencia de efectos adversos importantes o si el número de exacerbaciones no disminuye durante el primer año.
Palabras claves:
  • aztiromicina
  • macrólidos
  • exacerbación del EPOC
  • microorganismos
  • efectos adversos

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