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Conviene no confundir la dermatitis seborreica con la caspa. La primera es una enfermedad y la segunda es un signo, generalmente asociado a la dermatitis seborreica, pero no de forma exclusiva. En la dermatitis seborreica hay inflamación y enrojecimiento de la piel, mientras que en muchos pacientes que presentan caspa puede no haberla. La presencia evidente de pápulas en la piel del paciente sugiere un cuadro patológico que requiere un diagnóstico médico preciso. Las pápulas son lesiones cutáneas pequeñas ca-racterizadas por una sobreelevación, que se pueden agrupar en placas y recubrirse de escamas, de ahí que reciban el nombre de lesiones papuloescamosas. Las causa más comunes de las lesiones papuloescamosas son la psoriasis y el líquen plano. Otros cuadros que se manifiestan con este tipo de lesiones son las infecciones fúngicas dermatológicas (tiña corporal, pitiriasis rosada, dermatofitosis) y, menos frecuentemente, linfomas cutáneos de células T. También se manifiesta en pacientes con pénfigo foliáceo (acompañada de ampollas superficiales) y en la forma crónica discoide del lupus eritematoso. Asimismo, la dermatitis seborreica puede ser un signo de deficiencia de riboflavina (vitamina B2) y de piridoxina (vitamina B6), especialmente cuando se localiza en los órganos genitales. También se ha observado en algunos pacientes tratados con litio. Se debe explorar el cuero cabelludo en los niños mayores con historial de piojos, para detectar la posible presencia de liendres. Las liendres presentan una morfología ovoide, son de tamaño pequeño y tienen una coloración grisácea. A diferencia de la caspa, se desprenden con mucha dificultad. En niños con dermatitis seborreica que no cura con las medidas terapéuticas estándar puede sospecharse la posibilidad de histiocitosis X. En no pocos casos, la dermatitis seborreica es causa de prurito anal, tanto en niños como en adultos. Si tras el uso de queratolíticos y después de una semana de tratamiento con hidrocortisona no hay respuesta evidente, el paciente debe ser enviado al médico para su estudio, evaluación y diagnóstico. Igualmente, todas las formas infantiles de dermatitis seborreica, aunque sean aparentemente de escasa importancia, deben ser evaluadas directamente por el pediatra. En ningún caso deben utilizarse corticoides con-tinuadamente en la dermatitis seborreica, ya que pueden producir atrofia cutánea, telan-giectasias y fenómenos de rebote al dejarlo.
Palabras claves:
  • Dermatitis seborreica
  • Caspa

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