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Se trata de una opción más a contemplar en aquellos pacientes con episodios maniacos ligados a trastorno bipolar, que no toleren el haloperidol (que sigue siendo el referente en este tratamiento) o cuyo uso esté contraindicado por sus efectos extrapiramidales. La asenapina es un agente antipsicótico atípico, autorizado para el tratamiento de episodios maniacos de moderados a graves, asociados con el trastorno bipolar I en adultos. No se conoce el mecanismo antimaniaco de la asenapina pero tiene una elevada afinidad hacia numerosos tipos diferentes de receptores de neurotransmisores, especialmente de dopamina, serotonina, noradrenalina e histamina, sobre los que actúa bloqueándolos. Su eficacia en el tratamiento de los episodios de manía en pacientes con trastorno bipolar de tipo I ha sido claramente demostrada frente a placebo, aunque los resultados muestran una inferioridad frente a la olanzapina en este aspecto. La asenapina es el único antipsicótico atípico disponible actualmente como una formulación sublingual, de rápida disolución. Esto tiene una doble vertiente; por un lado, facilita una rápida aparición de efectos, pero obliga a no ingerir alimentos un ningún líquido durante los diez minutos siguientes a su administración sublingual; esto supone un aspecto relevante que debe ser recalcado al paciente, lo cual no es fácil atendiendo a las características psicológicas propias de la enfermedad. Por otro lado, se requieren dos administraciones diarias, frente a solo una con olanzapina y con otros antipsicóticos atípicos indicados en trastorno bipolar. Todo ello podría redundar, teóricamente, en una menor adherencia y/o eficacia del tratamiento. El perfil toxicológico es superponible con el de otros antipsicóticos, ocupando una posi-ción intermedia, con más efectos extrapiramidales que quetiapina y olanzapina, pero menos que el haloperidol o la risperidona; es menos sedante que olanzapina y quetiapina, pero más que aripiprazol o ziprasidona; en general, produce pocos efectos metabólicos (hiperglucemia, hiperlipemia, hiperprolactinemia). En definitiva, la asenapina no parece aportar ningún elemento innovador, ni en el plano clínico, ni en el farmacológico, ni en el toxicológico. Tampoco sus características cinéticas aportan soluciones innovadoras en la indicación autorizada. En cualquier caso, se trata de una opción más a contemplar en aquellos pacientes con episodios maniacos ligados a trastorno bipolar, que no toleren el haloperidol - que sigue siendo el referente en este tratamiento - o cuyo uso esté contraindicado por sus efectos extrapiramidales.
Palabras claves:
  • Asenapina
  • Sycrest®
  • Trastorno bipolar
  • Haloperidol

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