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Actualmente está bien establecido que la duración y la severidad de la hiperglicemia conlleva a complicaciones microvasculares serias, por ello, actualmente se están haciendo nuevos esfuerzos para ayudar a los pacientes a alcanzar unos niveles de glucosa adecuados. La ADA (American Diabetes Association) recomienda en general un nivel objetivo de hemoglobina glicosilada menor del 7%. El manejo actual de la diabetes mellitus tipo 1 es el remplazamiento de la insulina fisiológica con la administración de un régimen intensivo de múltiples inyecciones diarias de insulina. Una de las razones del pobre control de la glucemia con ésta terapia son la absorción y acción erráticas de estas insulinas, lo que conduce a impredecibles cambios en la concentración de glucosa en sangre que está asociada a niveles de hemoglobina glicosilada elevados y a la hipoglicemia. Ésta última, es la causante de un considerable estrés, ansiedad, afectación del bienestar y de la pobre calidad de vida en pacientes con diabetes tipo 1. Las bombas de insulina, introducidas hace más de 30 años, constan de una cánula fina implantada en tejido subcutáneo, se caracterizan por una constante pero variable infusión basal de insulina (normalmente insulina monomérica de rápida acción) durante las 24 horas del día, proveniente de una bomba portátil. La velocidad puede ser programada para incrementar o disminuir los requerimientos basales de insulina según el momento del día. El paciente también puede autoadministrarse bolus de insulina en las comidas por un periodo de tiempo corto o con una liberación más extendida. Las bombas de insulina pueden mejoran el control de la glicemia reduciendo las fluctuaciones de ésta y reduciendo los niveles de hemoglobina glicosilada sin incrementar el riesgo de hipoglicemia. Además parecen incrementar la adherencia al tratamiento antidiabético. Las bombas comercializadas contienen un reservorio que contiene de 200-300 unidades de insulina, una batería con una duración de varis semanas y controles electrónicos para la programación de la bomba. La cánula de infusión tiene que ser recambiada cada 2-3 días y rotada en otro sitio anatómico para evitar la lipohipertrofia y las infecciones. La terapia con bombas de insulina debe iniciarse por un equipo hospitalario especializado compuesto por un médico, una enfermera experta en estos dispositivos y con un dietista entrenado en estos procedimientos para educar al paciente. Las guías de la NICE (Nacional Institutefor Health and Clinical Excellence) recomiendan el uso de la terapia con bombas de insulina para adultos cuando, a pesar de grandes esfuerzos para alcanzar los valores de glucosa objetivo con dosis múltiples de inyecciones de insulina diarias, siguen padeciendo episodios de hipoglicemia incapacitante o los niveles de hemoglobina glicosilada permanecen altos (? 8.5%). También para niños menores de 12 años cuando las inyecciones de insulina estén consideradas impracticables o inapropiadas.
Palabras claves:
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  • hemoglobina glicosilada
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