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Los tatuajes se han convertido en una práctica muy popular en los últimos años. En los Estados Unidos, se estima que el porcentaje de adultos con uno o más tatuajes incrementó del 14% en 2008 y hasta el 21% en 2012. Históricamente, el control de las infecciones dermatológicas asociadas a tatuajes se centraban en asegurar unas prácticas de tatuado seguras y en la prevención de la contaminación de las tintas en los salones de tatuaje. A pesar de esto, en los últimos meses, se han registrado casos de brotes de infecciones por micobacterias no-tuberculosas asociadas con la contaminación de la tinta de tatuaje, lo que ha incrementado las cuestiones sobre la adecuación de los esfuerzos de prevención implementados exclusivamente en las salas de tatuaje. En el pasado mes de enero, la Food and DrugAdministration (FDA) notificó que existía un grupo de pacientes en Nueva York que habían contraído infecciones por micobacterias no-tuberculosas manifestadas por pápulas rojas en las áreas de tatuajes recientes de color gris. También se han revelado otros casos de brotes en diferentes estados que incluyen múltiples especies de micobacterias (chelonae, fortuitum yabsessus). Las infecciones por estas bacterias pueden ser difíciles de diagnosticar, porque los síntomas son difíciles de reconocer o diferenciar, y conseguir una muestra de la bacteria puede ser complicado y a menudo se requiere de una biopsia de piel y un medio de cultivo especial para diagnosticarla. Debido a todo ello, las infecciones pueden ser inicialmente infradiagnosticadas o los pacientes pueden recibir tratamientos antibióticos ineficaces, los cuales son muy limitados para este tipo de microrganismos. Además, pueden aparecer complicaciones como coinfecciones por patógenos como Stpahylococcus aureus resistentes a meticilina. Muchas de las personas afectadas en estos brotes de infecciones por micobacterias que recibieron tratamiento farmacológico con macrólidos, tuvieron una respuesta favorable. Anteriores casos publicados sugerían que las infecciones tenían como fuente de contaminación las agujas usadas para diluir la tinta en los salones de tatuaje, pero los hallazgos de los casos recientes rebelan que las tintas estaban contaminadas antes de su distribución, ya que la cepa de la micobacteria del brote de Nueva York se aisló en un envase de tinta cerrado. Esta contaminación podría haber ocurrido en varios puntos de la producción de la tinta. Por todo ello, los pacientes que quieran hacerse un tatuaje han de tener consciencia sobre el riesgo del uso de tintas contaminadas y deberían solicitar asistencia medica si aparecen lesiones que consistan en pápulas rojas o un rash macular difuso en el lugar del tatuaje. La FDA incentiva a los proveedores de salud, a los consumidores y a los tatuadores para que notifiquen estos efectos adversos.
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