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El glaucoma es una enfermedad adquirida del nervio óptico caracterizada por cambios estructurales que afectan el campo y la agudeza visual. Se clasifica en glaucoma de ángulo abierto o cerrado según la disposición del área que drena el humor acuoso en la cámara anterior. La disminución de la presión intraocular reduce la incidencia de glaucoma en individuos sin daño del nervio óptico y también nuevos daños en pacientes que ya tienen glaucoma. El tratamiento más frecuente para disminuir la presión intraocular es la vía tópica que aumenta la excreción o disminuye la producción de humor acuoso. Los resultados de más interés respecto a su eficacia incluyen la estructura y la función del nervio óptico (examen clínico, fotografía, análisis con láser y el campo visual). La presión intraocular está reconocida como un resultado intermedio. La importancia de un correcto manejo llevó a Boland et cols a realizar una revisión sistemática que compara en pacientes con glaucoma de ángulo abierto la efectividad del tratamiento farmacológico, láser y quirúrgico en la disminución de la presión intraocular, daños del nervio óptico, agudeza visual y ceguera. La búsqueda resultó en 379 artículos y 23 revisiones sistemáticas incluidas. Se ha encontrado evidencia de calidad que sugiere que el tratamiento farmacológico, quirúrgico o laser disminuye la presión intraocular y que el tratamiento farmacológico y la trabeculectomía reducen el riesgo de daño del nervio óptico y pérdida de campo visual. Dentro de la monoterapia farmacológica, los análogos de prostaglandinas son superiores a otras monoterapias en relación a la disminución de la presión intraocular. En referencia a la disminución de la agudeza visual y la percepción propia de los pacientes no se obtuvieron resultados para permitir resultados concluyentes. Los efectos adversos de la terapia farmacológica son variados y dependen de los fármacos utilizados. En general destacan la irritación ocular y la hiperemia, y en el caso concreto de los análogos de prostaglandinas la pigmentación del iris. En algunos estudios se ha observado un mayor abandono del tratamiento en pacientes con análogos de prostaglandinas comparado con timolol. Por su parte, el tratamiento quirúrgico tiene un riesgo de complicaciones graves. La revisión concluye que el tratamiento médico y quirúrgico es efectivo para la disminución de la presión intraocular sin quedar clara la mejor opción a nivel de pronóstico en la función visual y percepción del paciente.
Palabras claves:
  • Glaucoma de ángulo abierto
  • farmacoterapia
  • cirugía
  • laser
  • presión intraocular
  • campo visual
  • ceguera

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