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A pesar de que en las últimas décadas se han realizado diferentes evaluaciones, sigue existiendo poca evidencia que respalde el uso de los tratamientos farmacológicos para el tratamiento de las conductas agresivas en pacientes con trastornos del comportamiento.

Alopurinol es una opción que en algunos ensayos y series de casos ha demostrado cierta efectividad contra sintomatologías asociadas a contextos de esquizofrenia, trastorno esquizoafectivo y manía bipolar, y en dos de estas series de casos concretamente para la gestión de conductas agresivas.

Se trata de un medicamento originariamente indicado para el tratamiento y prevención de la gota. Su efecto deriva de su actividad de inhibición sobre la xantina oxidasa. Esta enzima es responsable de la degradación de los metabolitos de las purinas que termina con la generación de ácido úrico. Como resultado de esta inhibición se produce una mayor disponibilidad de purinas para usar en otros procesos. Una de las purinas que se ha observado que aumentan con el uso de alopurinol son la adenosina y se cree que este aumento es el responsable de la supuesta efectividad del alopurinol en la esquizofrenia y los trastornos del comportamiento, ya que su presencia se relaciona con una disminución de la afinidad de la dopamina por los receptores de dopamina. Además su perfil de efectos secundarios (básicamente erupciones cutáneas, gastrointestinales y las alteraciones en las enzimas hepáticas y la fosfatasa alcalina) puede justificar un ensayo, en comparación con el perfil de efectos secundarios de otros medicamentos tradicionalmente utilizados para los síntomas relacionados con la violencia impulsiva como los antipsicóticos, benzodiazepinas y antidepresivos.

Un nuevo análisis de casos trata la posible acción de alopurinol para la gestión de pacientes con conducta agresiva refractaria a otros tipos de tratamiento. Se incluyeron un total de ocho pacientes, cuatro con trastorno esquizoafectivo y cuatro con trastorno de demencia. Se accedió a los registros de los participantes de forma retrospectiva. Las notas de eventos adversos se evaluaron para identificar el número de eventos agresivos antes del inicio de alopurinol en comparación con el número total y las tasas de eventos agresivos después del inicio del alopurinol. En todos los casos, la recomendación de alopurinol se consideró después de que los medicamentos anteriores no tuvieron éxito para el control de estallidos agresivos. Las dosis diarias totales variaron desde 100mg/día hasta 600mg/día sin observarse una relación obvia dosis-respuesta. De los ocho pacientes, se consideró que cinco lograron éxito subjetivo al disminuir o eliminar los eventos agresivos después de que se inició el tratamientoi con alopurinol, y seis tuvieron evidencia objetiva de disminución de la conducta agresiva. Los dos pacientes que se consideraron con resultados no exitosos con alopurinol tomaron 100mg/día o 600mg/día divididos, lo que apoya aún más la falta de un efecto dosis-dependiente.

El diseño de observación retrospectivo y las variables de confusión evitan demostrar la causalidad directa, y existe la posibilidad de que la documentación incompleta conduzca a inferencias inexactas. A pesar de ello, estos resultados se suman al cuerpo actual de la literatura que sugiere que alopurinol puede ayudar a tratar a pacientes con agresión resistente a las opciones de tratamiento tradicionales.

Palabras claves:
  • trastornos del comportamiento
  • conducta agresiva
  • alopurinol

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