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Los piojos pueden pasar con suma facilidad de un individuo a otro. El uso de ropas, sombreros, peines u otros objetos infestados por piojos o liendres es otra forma de contaminarse. De las diferentes clases de piojos sólo dos son parásitos obligados del hombre: los piojos del cuerpo y la cabeza. El piojo púbico o ladilla, por su localización corporal y su morfología nunca se puede confundir con los otros piojos. Los piojos de la cabeza suelen localizarse en el pelo del occipucio y prefieren los pelos de tamaño mediano a los cortos o largos; los piojos del cuerpo se localizan en las fibras de los tejidos e incluso en el vello del tórax y axilas; el piojo púbico se localiza habitualmente en el vello perianal. El prurito que originan las picaduras de los piojos provoca el inevitable rascado, que aumenta la inflamación y erosiona la piel propiciando infecciones bacterianas secundarias con pústulas, costras y supuraciones; en las pediculosis intensas se pueden llegar a producir ulceraciones cutáneas. Además los piojos pueden ser vectores de los agentes causantes del tifus epidémico, fiebre recurrente epidémica y fiebre de las trincheras. Las personas infestadas deben emplear un pediculicida, sin olvidar que estos productos no son cosméticos sino auténticos medicamentos cuyas normas de empleo deben ser rigurosamente observadas. Después del tratamiento hay que eliminar cuidadosamente las liendres y piojos muertos mediante un escrupuloso lavado del pelo y la utilización de peines especiales o liendreras. Las ropas deben lavarse a altas temperaturas o vaporizarse con insecticidas y guardarse en bolsas de plástico al menos 15 días. Los peines y otros utensilios deben sumergirse una media hora en una solución insecticida.
Palabras claves:
  • HIGIENE
  • EDUCACION
  • PRURITO
  • LIENDRES
  • INSECTICIDAS

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