Sesión Bibliográfica Semanal. 01 de Enero de 1998 (9)

La posología de opioides debe individualizarse y la dosis óptima se alcanza cuando el paciente no presenta dolor. Una vez alcanzada la analgesia adecuada debe mantenerse la posología de forma fija. Es mejor mantener una pauta fija de analgesia que administrar las dosis cuando aparece dolor. También debe contemplarse emplear otro analgésico de rescate cuando aparece un dolor agudo. Los efectos adversos más frecuentes son sedación, mareos, náuseas, vómitos, estreñimiento y depresión respiratoria. Como fármaco coadyuvante debe administrarse un estimulante del peristaltismo. El fentanilo transdérmico presenta menos efectos adversos que la forma retardada de morfina. En pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica y cor pulmonare, las dosis habituales de opioides pueden reducir la función respiratoria y causar apnea. En pacientes tratados de forma crónica con opioides es frecuente que aparezca tolerancia al fármaco. Al principio el efecto analgésico es de menor duración disminuyendo posteriormente la eficacia de la dosis. La tolerancia se corrige aumentando las dosis. Si se suspende bruscamente el tratamiento con opioides pueden desarrollar dependencia física y síntomas de abstinencia.
Palabras claves:
  • EFICACIA
  • ASOCIACIONES
  • PRECAUCIONES
  • DOSIS
  • DOLOR
  • ABSTINENCIA

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.