Sesión Bibliográfica Semanal. 01 de Enero de 1998 (9)

El 50% de pacientes mayores de 65 años presentan cifras de presión arterial sistólica superior a 160 mmHg. Esto refleja la rigidez arterial por arterioesclerosis senil e incapacidad de comprimir la arteria calcificada con el manguito que mide la tensión. El objetivo es rebajar las cifras a 140/90 mmHg con medidas no farmacológicas en un primer momento, y si no pasar a medidas farmacológicas. Debería inicirse el tratamiento con dosis bajas y control de la función renal. El tratamiento recomendado se basa en fármacos diuréticos y b-bloqueantes, sólos o asociados, reducen el riesgo de ictus y eventos coronarios y cardiovasculares. El uso de b-bloqueantes (atenolol, propranolol) está indicado en hipertensos con angor o IAM sin patología asociada como puede ser una insuficiencia cardíaca, EPOC, enfermedad vascular periférica. El uso de diuréticos es de elección en ancianos con hipertensión sistólica aislada porque disminuyen la morbi-mortalidad asociada. El riesgo de emplear diuréticos como las tiazidas (clortalidona, hidroclorotiazida) es la hipopotasemia que puede evitarse con la administración de dosis más bajas o concomitantemente con diuréticos ahorradores de potasio (espironolactona, triamtereno) o asociarlas a los calcio antagonistas (amlodipino, diltiazem) o IECAs (enalapril, captopril). Deben emplearse con cautela los bloqueantes adrenérgicos periféricos (reserpina), los a-bloqueantes (doxazosina, prazosina) y los a2-agonistas centrales (metildopa, clonidina) porque producen hipotensión postural.
Palabras claves:
  • ELECCION
  • EFECTOS-ADVERSOS
  • GERIATRIA
  • RIESGOS
  • MONITORIZACION

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.