Sesión Bibliográfica Semanal. 01 de Marzo de 2000 (13)

Los inhibidores de la vasopeptidasa (IVP), como el omapatrilato, inhiben, por una parte, la enzima de conversión de la angiotensina (ECA) y, por otra parte, la endopeptidasa neutra (EPN). No afectan a otras enzimas. La EPN es la enzima básicamente responsable de la degradación de los péptidos natriuréticos -por ejemplo, el péptido natriurético auricular (PNA)-, pero otros péptidos vasoactivos, como la bradiquinina, también son escindidos por la EPN. Los péptidos natriuréticos provocan vasodilatación, favorecen la natriuresis e inhiben el sistema renina-angiotensina-aldosterona, la actividad del simpático, así como también el crecimiento de las células de la musculatura lisa de los vasos. Así pues, los IVP pueden asegurar una conjunción óptima entre la inhibición de la constricción de los vasos y la estimulación de su dilatación. Esta inhibición enzimática combinada hace de los IVP unos poderosos antihipertensivos. En los primeros estudios clínicos realizados, el omapatrilato se ha revelado como netamente superior a medicamentos clásicos, como el lisinoprilo, en términos de mortalidad, de número de hospitalizaciones y de interrupciones de tratamiento. Se ha tolerado bien y ha provocado efectos adversos parecidos a los de otros antihipertensivos (cefaleas, vértigos, tos, etc.) Otras indicaciones potenciales de los IVP son la insuficiencia cardíaca, las cardiopatías isquémicas y la nefropatía diabética.
Palabras claves:
  • EFECTOS-ADVERSOS
  • EFICACIA
  • OMAPATRILATO
  • HIPERTENSION
  • COMPARACION
  • LISINOPRILO

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.